El Fondo Monetario Internacional (FMI) está preocupado por el aumento de la deuda en economías emergentes y avanzadas, debido a los gastos de estímulo por el Covid-19, por lo que exhortó a los países a realizar una reforma fiscal una vez que la pandemia termine, dijo el subdirector general de la entidad, Mitsuhiro Furusawa, en un panel de discusión en línea organizado por el Centro de Economía y Negocios Japoneses de la Escuela de Negocios de Columbia.

Por primera vez en la historia, se estima que la deuda pública global crecerá por encima de 100% del Producto Interno Bruto (PIB) en conjunto, después de que los gobiernos respondan a la emergencia sanitaria, señaló Furusawa.

“Una vez que la economía vuelva a la normalidad, se debe crear un marco fiscal a mediano y largo plazos para administrar las finanzas públicas en consecuencia”, dijo el subdirector.

“Esa será una de las principales prioridades para nuestras recomendaciones políticas”, destacó.

Por su parte, la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, instó el miércoles en una conferencia de la Organización Internacional del Trabajo a las autoridades políticas a utilizar su respuesta a la pandemia del coronavirus para hacer frente al cambio climático.

“De cara al futuro, las políticas deben sentar las bases para una recuperación resiliente y con bajas emisiones de carbono, que crearía millones de empleos y ayudaría a abordar la crisis climática”, dijo.

“Nos preocupa especialmente que la crisis ponga en peligro los importantes avances en materia de desarrollo de los últimos años”, añadió.

El mes pasado, el FMI pronosticó una recesión mundial más profunda de lo que había previsto inicialmente. Ahora espera una contracción del PIB mundial de 4.9% para este año y una pérdida total de producción de 12 billones de dólares hasta finales del 2021.

Optimismo sobre la recuperación

Por otro lado, la recesión provocada por el coronavirus representa una crisis completamente diferente a cualquier otra y superar su profundo impacto en la economía llevará tiempo, aunque los datos más recientes apuntan a que se puede ser algo más optimistas con respecto de la situación en los próximos trimestres, según ha señalado el vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE), Luis de Guindos.

“Los datos recientes que hemos recibido sugieren que podemos ser un poco más optimistas sobre la caída del crecimiento en el segundo trimestre y la expansión en el tercer y cuarto trimestres”, apuntó el banquero central en una charla vía remota junto al director general del Mecanismo Europeo de Estabilidad, el alemán Klaus Regling, organizada por Goldman Sachs.

En este sentido, de Guindos señaló que las previsiones macroeconómicas publicadas este martes por la Comisión Europea coinciden con el BCE en que la caída del PIB de la eurozona será de alrededor de 9% y que la recuperación de los niveles económicos precrisis no se alcanzará hasta finales del 2022. “Va tomar tiempo la recuperación”, subrayó.

No obstante, considera, que “las perspectivas son ahora algo más brillantes de lo que eran hace apenas un par de meses en términos de desempeño económico” y ha destacado la intervención del banco central y de las autoridades, tanto nacionales como europeas, lo que ha traído una mayor tranquilidad a los mercados y permitido una relajación de las condiciones financieras tras el endurecimiento puntual registrado en marzo.

“Creo que ahora la situación es mejor”, ha insistido el vicepresidente del BCE, añadiendo que la institución permanece dispuesta a recalibrar sus medidas si fuera necesario.