El crecimiento económico promedio de los primeros tres años y medio de la administración de Enrique Peña Nieto es de 2%, frente a la limitada expansión de 0.7% registrada en el mismo lapso de gobierno de Felipe Calderón y de 0.9% observada durante el mandato de Vicente Fox.

Pero no satisface ni los requerimientos de creación de empleos de los mexicanos, ni está alineada con las expectativas creadas por el propio gobierno de Enrique Peña Nieto, de que cerraría la administración con una expansión cercana a 6%, concuerdan analistas de Vector Casa de Bolsa, Barclays y Moody’s Analytics.

Rumbo al quinto año de administración de Peña Nieto, queda claro que si México tuviera los fundamentos fuertes y la disciplina macro que han pregonado por años, no tendríamos el déficit fiscal creciente (cuyo margen de maniobra consideran riesgoso calificadoras y el propio Banco de México), ni se habría incrementado el endeudamiento público, ni tendríamos la amenaza de la inflación , explicó Alberto Coutiño, director para América Latina de la consultoría Moody’s Analytics.

Aparte, el director de Análisis y Estrategias de Inversión en Vector Casa de Bolsa, Rodolfo Navarrete, observó que las bajas expectativas de crecimiento económico, que en su caso están en 1.9% para este año, resultan de la combinación de un desencanto de los inversionistas por la lenta respuesta de la economía a las reformas.

Además del contexto internacional volátil, dirigido por la normalización de tasas de la Reserva Federal (Fed), la desaceleración industrial de Estados Unidos y su resultado electoral.

Optimismo en contra

Acerca de las constantes revisiones a la baja en los pronósticos oficiales de crecimiento que han caracterizado a esta administración, al menos tres por año, el propio gobernador del Banco de México, Agustín Carstens, ha explicado que la nueva normalidad ha conducido a organismos como el mismo Fondo Monetario Internacional (FMI) a corregir constantemente sus previsiones al menos desde el 2009.

Pero en el caso de una administración, tomando precisamente el contexto internacional, valdría la pena ser más conservador, comenta el economista en jefe de Barclays para México, Marco Oviedo.

El PIB no es una meta de crecimiento, en la realidad es un parámetro que permite estimar los ingresos públicos y en la medida que crece más la economía, más se recauda. Por esto sería relevante ser más conservador , explicó el especialista.

Pues al final del día, afirma, el pronóstico del PIB oficial marca su margen de maniobra anual.

Mercado desencantado

Las expectativas económicas del mercado también continuaron alejándose de las perspectivas de un crecimiento de 5% que creó el equipo del presidente de México en el 2012.

Hoy, de acuerdo con el reporte al mes de agosto de la consultoría FocusEconomics, el mercado estima un crecimiento para México este año de 2.3 por ciento y 2.6% para el próximo año.

Este pronóstico, que la consultoría promedia tras recabar las previsiones mensuales de 31 grupos financieros, corredurías y despachos económicos, se encuentra debajo de la expectativa que tenían los mismos analistas al iniciar el año. En enero, estimaban una expansión del PIB de 3.3 por ciento.

El directivo de Moody’s Analytics comenta que es la falta de previsión lo que hace que un choque externo se magnifique en un país .

Lo anterior es precisamente lo que están alertando las calificadoras, complementa Navarrete, pues al aumentar la deuda y no conseguir un crecimiento económico mayor, redujeron su margen de maniobra para instrumentar una política contracíclica.

Incertidumbre desinfló euforia

De acuerdo con los analistas, la economía ha enfrentado presiones externas de fuerte impacto en el ámbito doméstico, y tienen que ver con la depreciación cambiaria, la caída del precio del petróleo y la volatilidad financiera internacional.

Y las inversiones esperadas en sectores como el energético o de telecomunicaciones no han terminado de aumentar la planta productiva y crear empleos, porque no hay certidumbre jurídica, evidenció Coutiño, de Moody’s Analytics.

Para que la inversión se incremente debe haber confianza en el derecho de propiedad, un marco jurídico de respeto, instituciones de justicia que realmente cumplan su función sin otorgar privilegios a unos sin afectar a otros , expresó.

Todos estos factores han sido muy débiles, por eso los inversionistas no se han volcado al país. Se contaminaron de la euforia del gobierno por las reformas, pero nunca desbocaron sus capitales .

Navarrete, de Vector, concuerda y añade un par de características más que terminaron por no convencer a los inversionistas: la inseguridad y los escándalos de corrupción.

El pobre desempeño promedio de la primera parte del gobierno de Vicente Fox resultó del impacto que tuvo en el PIB la recesión de Estados Unidos, debido a la explosión de la burbuja de las empresas punto com .

En tanto, la recesión del primer trienio de la administración de Felipe Calderón es explicada por la irrupción de la inflación de los precios de los commodities y por la crisis mundial del 2008.

ymorales@eleconomista.com.mx