Europa comienza a vencer su resistencia a renunciar a parte de los esfuerzos por minimizar el déficit para tratar de lograr algo de crecimiento que minimice los estragos de la crisis. Buena parte de la culpa de este debate la tiene la victoria del socialista François Hollande, que no dudó en proponer algo más que recortes.

Pero Hollande Hollande, no ha sido el único en oponerse a la ortodoxia impuesta por Berlín y seguida por líderes como Mariano Rajoy. El presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, y el primer ministro italiano, Mario Monti, han insistido en los últimos días en la necesidad de impulsar políticas que impulsen el crecimiento económico.

La canciller alemana, Angela Merkel, que mantiene una férrea defensa del pacto fiscal de "los veinticinco", ha suavizado, no obstante, su discurso y en declaraciones a un rotativo alemán anunciaba la redacción de una agenda europea del crecimiento que podría debatirse en la cumbre comunitaria de junio.

Y hasta Merkel reconoce ahora que la disciplina presupuestaria del pacto fiscal es insuficiente para superar la crisis y que "se puede completar con un pacto para el crecimiento".

Al margen de este debate que puede dibujar el futuro de las políticas económicas de la Unión, la semana ha sido intensa en acontecimientos y datos que no invitan al optimismo y en la que el Banco de España confirmó que estamos de nuevo en recesión tras la nueva caída del PIB, un 0,4 % en el primer trimestre.

El dato más desolador, la última Encuesta de Población Activa del INE, que certifica que más de 4,000 personas al día ingresaron en el colectivo de desempleados a lo largo del primer trimestre, es decir 365.900, que eleva la cifra total hasta los 5,6 millones.

Para el bolsillo, otra mala noticia. El ministro de Economía, Luis de Guindos, anunció tras el consejo de ministros del viernes una subida del IVA y de los impuestos especiales con la que se pretende recaudar 8.000 millones de euros adicionales en 2013.

De Guindos también avanzó algunas de las previsiones macroeconómicas del Gobierno que apuntan a un débil crecimiento en 2013, un 0,2 %, una tasa de paro que descenderá ligeramente, hasta el 24,2 %, y una reducción del déficit hasta el 2,2 % del PIB en 2014 y al 1,1 % en 2015 con el horizonte de 2016 para alcanzar el equilibrio presupuestario.

La rebaja de Standard and Poors de la calificación de España pasó de largo en los mercados y el Ibex cerró una semana extremadamente volátil con un avance del 1,5 %.

Quién sí criticó la rebaja de la agencia norteamericana fue el presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, que la consideró como una apuesta financiera especulativa contra el euro.

En plena "temporada" de presentación de resultados, los de la banca no son nada halagüeños. Las provisiones para sanear sus carteras inmobiliarias han llevado a un recorte de sus beneficios, el Santander un 24 %, el BBVA un 12 %, el Popular un 46 % y el Sabadell un 5 %.

Otros datos conocidos esta semana: la inflación interanual aumentó una décima, hasta el 2 %, el déficit del Estado alcanzó el 1,85 % en el primer trimestre, casi la mitad de lo comprometido para todo el año, la producción de automóviles sigue a la baja, un 16 % hasta marzo, y, ligado al sector residencial, el precio de la vivienda cayó un 19 % en el segundo semestre de 2011, mientras que la constitución de hipotecas se desplomó un 47 % en febrero.

Y en el Congreso se ha aprobado esta semana la Ley General Presupuestaria y se han rechazado las diez enmiendas a la totalidad que los grupos de la oposición habían presentado a los Presupuestos Generales del Estado para 2012.

La próxima semana la atención se dirigirá a los datos del paro registrado en España, la zona euro y EE.UU., al PIB adelantado del primer trimestre en España y a la reunión que mantendrá el Banco Central Europeo sobre política monetaria.

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