La aprobación del plan de austeridad griego va a permitir el desbloqueo, a partir del sábado, de dinero fresco para Grecia, evitando a corto plazo la bancarrota, lo que hubiera tenido consecuencias gravísimas para la zona euro.

Los ministros de Finanzas europeos han alcanzado un acuerdo de principio para desbloquear el quinto tramo del crédito de 110,000 millones concedido en mayo del 2010 a tres años, informaron este viernes fuentes diplomáticas.

La decisión formal se adoptará el sábado a partir de las 16H00 GMT en una conferencia telefónica, informó el portavoz del presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker.

En total, 8,300 millones de euros de este tramo de 12,000 millones, los entregará Europa, mientras el Fondo Monetario Internacional (FMI), que pone 3,700 millones, estimó el jueves que los desbloqueará "pronto".

Grecia, hundida bajo su enorme deuda, necesita urgentemente este dinero para honrar sus reembolsos a mediados de julio.

El gobierno griego acaba de cumplir con la condición impuesta por sus acreedores: el Parlamento aprobó el miércoles y jueves el plan de ajuste que le exigían, y que prevé un ahorro de 28,400 millones de euros adicionales para 2015 y un batería de privatizaciones que deberían reportarle 50,000 millones.

La conferencia ministerial telefónica, que asociará al FMI, reemplaza una reunión extraordinaria incialmente prevista para el domingo "para que sea corto, no teatral, operacional para los mercados", comentó un diplomático. Oficialmente, no había razones para seguir esperando.

Esto evitará también decepciones: contrariamente a lo que esperaban algunos, este fin de semana no habrá decisión sobre un segundo plan de salvamento, que debe rondar un centenar de miles de millones de euros más.

Los ministros esperan "avanzar" el sábado, "pero no se va a concluir todavía el acuerdo", según un diplomático europeo.

El próximo 11 de julio hay una reunión del Eurogrupo prevista desde hace tiempo.

Hay grandes interrogantes todavía sobre este segundo plan de ayuda, incluso si parece que se avanza en uno de los puntos más polémicos como es la participación de los bancos y otros acreedores privados de Grecia en el mismo.

En Francia se ha hecho una propuesta que contempla dos opciones: la renovación de los préstamos otorgados por los bancos y los fondos de inversiones por 30 años, y una renovación del 90% por cinco años.

Los bancos alemanes también pergeñaron el jueves un compromiso para prolongar todo o parte de los 3,200 millones de euros de créditos a Grecia que vencen en 2014.

Josef Ackermann, el patrón del poderoso Deutsche Bank, ha reconocido que las negociaciones son "sumamente complejas".

El voto del Parlamento griego "reduce las probabilidades de un desastre a corto plazo, pero el país sigue en una posición precaria", estima Ben May, economista de Capital Economics.

"Incluso si la implicación del sector privado se resuelve, hay dudas sobre la capacidad del gobierno en vender 50,000 millones de euros de activos públicos (...) y su capacidad efectiva para aplicar las nuevas medidas de austeridad", alerta.

La aplicación del programa de austeridad será vigilada de cerca por los expertos europeos y del FMI, que envían a Atenas misiones trimestralmente.

Los otros países fragilizados intentan protegerse de un eventual contagio. Portugal e Italia presentaron esta semana nuevos planes de austeridad, que deberían acelerar la reducción de sus déficits y tranquilizar a los mercados.

Pero la batalla no está ganada: la agencia Standard and Poor's, que desde finales de mayo contempla bajar la nota a Italia, consideró este viernes que siguen pesando "riesgos" sobre el saneamiento de las finanzas públicas.

RDS