Concepto conocido sólo en el microcosmos financiero hasta hace unas semanas, "el acontecimiento de crédito" está ahora en el centro de las negociaciones entre dirigentes europeos, que buscan evitar esta nueva amenaza en su plan de ayuda a Grecia.

¿Qué es un acontecimiento de crédito?

El "acontecimiento de crédito" es un término relacionado con los llamados productos financieros derivados, mediante los cuales los inversores buscan ponerse a salvo de incumplimientos de pago de sus deudores.

El más conocido de esos instrumentos es el CDS (credit default swap), que constituye un derivado sobre los acontecimientos de crédito y funciona como un seguro de pago por el monto suscrito.

Las dos partes definen por contrato, al establecer un CDS, los acontecimientos de crédito por los que buscan asegurarse, aunque en los hechos la mayoría de los contratos remiten a una definición estándar.

La International Swaps and Derivatives Association (ISDA), que puede actuar como árbitro en litigios sobre derivados, define los tres casos que suelen constituir acontecimientos de crédito para los Estados:

. Incapacidad de pagar una deuda en plazo

. Cuestionamiento por parte del deudor de la validez de sus compromisos con sus acreedores

. Reestructuración de una deuda, consistente en la modificación unilateral por parte del deudor de las condiciones del préstamo con condiciones menos favorables que las inicialmente fijadas para los acreedores.

¿Cuáles son las consecuencias de un acontecimiento de crédito?

La primera de ellas: poner en marcha el mecanismo de pago de las CDS para que los acreedores recuperen una parte de sus eventuales pérdidas. En el caso de Grecia, un acontecimiento de crédito equivaldría a dar razón implícitamente a la estrategia de los inversores que apostaron masivamente contra la deuda soberana de ese país pese a los esfuerzos de los responsables europeos.

Además, un acontecimiento de ese tipo llevaría muy probablemente a las agencias de calificación financiera a degradar aún más la nota de la deuda griega.

Y como corolario de todo ello, el Banco Central Europeo (BCE) podría verse forzado a rechazar los títulos griegos como garantía para refinanciar a los bancos de ese país, lo cual podría precipitarlos a la bancarrota.

Los bancos de otros países que poseen títulos de la deuda griega podrían verse obligados a solicitar un aumento de provisiones, en menoscabo de sus resultados o de sus fondos propios.

La conjunción de todos esos acontecimientos desencadenaría muy probablemente movimientos de pánico en los mercados.

¿Puede Grecia aliviar la carga de su deuda sin un acontecimiento de crédito?

Las estrategias buscan evitar que las medidas adoptadas sean consideradas como una reestructuración en los sentidos admitidos por la ISDA.

Ese organismo aplica ese concepto por ejemplo a los recortes de las tasas de interés o a la reducción del principal de la deuda, o a los aplazamientos de los reembolsos previstos.

Pero un aplazamiento (por canje de títulos o cualquier otro procedimiento), principal estrategia actualmente examinada por los europeos para resolver la crisis griega, no constituye automáticamente un acontecimiento de crédito. Para que ello ocurra, tendría que ser impuesto al conjunto de los acreedores.

En caso de que la propuesta se aplique únicamente a acreedores que la acepten, sin modificar las condiciones de quienes la rechacen, "no se trataría de un acontecimiento de crédito", precisa la ISDA.

Otra posibilidad sería recurrir al "rollover" (adquisición de nuevos títulos por un monto equivalente al reembolsado, pero con un vencimiento más lejano), lo cual no debería desencadenar ningún tipo de acontecimiento de crédito.

RDS