Bruselas.- Los ministros de Finanzas de la Eurozona buscan este lunes en Bruselas sellar un acuerdo que le permita a Grecia, al borde de la quiebra, reducir el monto de su deuda con la banca privada, principal acreedora de la deuda griega.

Los ministros de la Unión Monetaria, integrada por 17 países de la Unión Europea, se reúnen este lunes a partir de las 13H30 GMT en Bruselas luego de que el representante de la banca internacional, Charles Dallara, dijera que los acreedores privados de Grecia presentaron su oferta "máxima" sobre lo que están dispuestos a soportar como pérdida.

"Nuestra propuesta (...) es la propuesta máxima que puede hacerse en el marco de un plan de canje de deuda llamado 'voluntario'", dijo Dallara.

El objetivo de la negociación en Atenas era que los banqueros aceptaran voluntariamente condonar 100,000 millones de euros de deuda pública griega para evitar una quiebra desordenada del país. La idea es reducir el peso de la deuda del 162% (350,000 millones de euros) del Producto Interior Bruto (PIB) al 120% en 2020, mediante un canje de bonos.

Pero aún queda resolver el interés de los nuevos títulos que emitirá Grecia dentro de ese canje, y la magnitud exacta de las pérdidas que sufrirán los bancos.

Según el diario Kathimerini, el Instituto Internacional de Finanza (IIF), propone que las obligaciones nuevas que emita Grecia tengan un rendimiento medio de 4.25%, lo que implicaría para los bancos una pérdida del 68% del valor de sus carteras de deuda griega, en lugar del 50% inicialmente previsto.

Del resultado de esas negociaciones depende además el desbloqueo de 130,000 millones de euros de un segundo plan de rescate para Grecia por parte de sus acreedores institucionales, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Unión Europea.

Y Grecia ya tiene los días contados: el 20 de marzo debe pagar el vencimiento de una deuda por 14,500 millones de euros.

Las reuniones de este lunes y este martes que mantendrán los ministros, sumadas a la cumbre europea del 30 de enero, son consideradas cruciales para acelerar la salida a la crisis de la deuda soberana europea.

Pero aún quedan varios asuntos espinosos por resolver. Entre ellos algunos formales como el sucesor de José Manuel González-Páramo, miembro del Comité Ejecutivo del Banco Central Europeo, cuyo puesto vence en mayo.

El ministro de economía español Luis de Guindos propondrá a Antonio Sáinz de Vicuña, el director del Servicio Jurídico del BCE, para sustituirlo. Pero tiene fuertes rivales, entre ellos el gobernador del Banco Central de Luxemburgo, Yves Mersch. Aunque España ha ocupado tradicionalmente un lugar en esta junta, la crisis en la que se encuentra el país puede pasarle factura.

Los ministros y dirigentes europeos afinan la puesta a punto de un pacto fiscal para la Eurozona y los países europeos que quieran adherirse, que prevé un riguroso control del déficit (no podrá ser superior al 0.5% del PIB) y de la deuda.

De lo contrario, los países europeos podrán denunciar a los infractores ante el Tribunal de Justicia Europea. Según la última versión de este pacto de disciplina fiscal, sanciones automáticas se aplicarán contra los países incumplidores (multas de 0.1% de su PIB).

El nuevo acuerdo, decidido por los 27 países de la Unión Europea (UE), salvo Gran Bretaña, en la cumbre europea del 8 y 9 de diciembre, prevé además que sólo los países que ratifiquen el pacto puedan recurrir al Fondo de rescate permanente en busca de ayuda.

Este fondo de rescate es uno de los principales cortafuegos que los europeos tienen para salir de la crisis de la deuda. Con una dotación inicial prevista de 500,000 millones de euros, el Mecanismo Europeo de Estabilidad podrá ser utilizado para ayudar a grandes economías amenazadas como Italia o España.

Además, a diferencia de su predecesor, el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF), el MEDE no está garantizado por los países de la Eurozona, sino que dependerá del capital que estos le inyecten, lo que deja a su nota de solvencia fuera de la evaluación de las agencias de calificación financieras.

El asunto cobró mayor importancia luego de que Standard & Poor's rebajara la nota de nueve países de la Eurozona, entre ellos Francia y Austria, que perdieron la preciada triple A.

Tras ello, la agencia de calificación estadounidense rebajó la nota del FEEF.

RDS