Los Cabos.- Los países europeos, empezando por Alemania, serán puestos bajo presión por sus principales socios, Estados Unidos y los países emergentes, en la cumbre del G20 que se celebrará los próximos lunes y martes en Los Cabos, un balneario del oeste de México.

"Todas las partes están convencidas de que Europa es capaz de resolver su crisis de deudas soberanas", aseguró el miércoles Liu Weimin, portavoz del Ministerio chino de Relaciones Exteriores.

Pero detrás de estas declaraciones tranquilizadoras, los dirigentes estadounidenses y chinos están preocupados por las consecuencias que tendrá la extendida crisis de la deuda en Europa en el crecimiento mundial, cuya desaceleración se confirma.

China se vio obligada a rebajar su tasa de interés de referencia, por primera vez desde 2008, para estimular la actividad. En Brasil e India el crecimiento se enlenteció significativamente en el primer trimestre de este año.

En cuanto a Estados Unidos, que hasta ahora había mostrado una recuperación de su crisis financiera y económica, empieza a registrar signos de debilidad, lo que pesa sobre la campaña de reelección que lleva a cabo el presidente Barack Obama.

Así, las miradas se vuelcan hacia Europa, acusada de alimentar la zozobra al dejar que se agrave su crisis, iniciada en 2009 en Grecia y que luego contagió a Irlanda, Portugal y más recientemente a España, que aceptó una ayuda para sus bancos de hasta 100.000 millones de euros que sin embargo no logró calmar a los mercados.

El presidente de la Unión Europea, Herman Van Rompuy, se comunicó el miércoles por teléfono con el presidente francés Franóois Hollande y con Obama para hablar del tema de la crisis europea.

Economías del G20

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La zona euro tiene "tres meses" para convencer a sus socios comerciales, advirtió esta semana la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), la francesa Christine Lagarde.

Para lograrlo, los dirigentes europeos deberán aprovechar la reunión del G20 en Los Cabos -un balneario mexicano en el extremo sur de la península de Baja California-, antes de que se celebre, a fin de mes, una esperada cumbre europea.

Las declaraciones de la canciller alemana Angela Merkel, de quien se espera mucho, serán escudriñadas. Estados Unidos, países emergentes e incluso europeos están presionando a Berlín para que relaje sus exigencias de austeridad presupuestal a fin de reactivar el crecimiento. Pero Merkel se niega e insiste en instaurar reformas a largo plazo.

Los resultados de Alemania "mostraron que se trata del camino correcto", dijo esta semana. Las reformas "necesitan tiempo" para que se reflejen en el crecimiento, insistió, pese a que Francia y otros países europeos como Italia son partidarios de medidas a corto plazo.

"La zona euro no puede ser la única responsable del crecimiento. Todos los socios deben hacer esfuerzos", fustigó el jueves la canciller alemana, quien llamó a que no se espere a que Alemania resuelva todo. "La fuerza de Alemania no es ilimitada", advirtió.

En este sentido, México busca evitar que la crisis europea monopolice la agenda.

Nuestro objetivo no es de circunscribir, ni de reducir la orden del día del G20 al tema europeo. Vamos a abordarlo, pero nuestro objetivo es extenderlo mucho más", había dicho el martes el presidente mexicano Felipe Calderón. La cuestión del aumento de recursos del FMI, que ya está previsto, será uno de los temas que se abordarán en Los Cabos, añadió.

Los países ricos y emergentes del G20 se comprometieron a finales de abril en Washington a aumentar los recursos financieros del FMI en más de 430.000 millones de dólares.

Pero la agenda de la cumbre podría verse desbordada por el tema de Grecia, como ocurrió en la última cita del G20 en Cannes (sur de Francia). Los griegos celebrarán el domingo elecciones legislativas, que más bien parecerán un referéndum sobre su deseo de seguir formando parte de la zona euro.

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