La pandemia ocasionada por el COVID-19 ha generado un impacto considerable en diversos sectores, cambiando el panorama económico en el mundo. A inicios de año, la perspectiva para la economía global era alentadora, con un crecimiento estimado para 2020 del 3.3% en promedio según el Fondo Monetario Internacional (FMI), sin embargo, con la llegada del coronavirus el panorama global ahora apunta a una contracción económica de -4.9 por ciento.

En entrevista para El Economista, Axel Christensen, director de Estrategias de Inversión para América Latina en BlackRock, asegura que a nivel global la llegada de este nuevo virus perturbó en todos los sectores, particularmente los más afectados fueron los que implicaron una restricción al movimiento de personas, como el turismo y todo lo que está conectado con este sector (transporte aéreo, hotelería y servicios asociados), entre otros, lo que repercutió en el aumento de las cifras del desempleo.

Indicó que, si bien estima que se está viviendo una crisis sin precedentes, se espera que la economía global logre una recuperación constante, en parte porque esta situación carece de algunos de los obstáculos de una crisis financiera típica.

“Los bancos centrales se están moviendo rápidamente para abordar los problemas en los mercados de crédito y los gobiernos ahora están actuando agresivamente para promulgar el estímulo fiscal. Una de las causas de la profundidad y extensión de la Gran Depresión en 1930 precisamente fue la ausencia de respuestas de política económica por parte la mayoría de los gobiernos, lo que no sucede hoy”, explica.

“Adicionalmente, el origen de la crisis -un virus- también permite ver alguna seguridad que se podrá volver a recuperar crecimiento positivo a partir del 2021 según el FMI, ante la posibilidad creciente de contar con una vacuna a partir de comienzos del próximo año. Eso sí, tomará algunos años más, posiblemente hasta el 2023 para recuperar el 100% de lo perdido este año”.

Axel Christensen agregó que, en cuanto a las perspectivas de mediano y largo plazo para México, estima que el país podría presentar un escenario más optimista como consecuencia de los desafíos, pero también oportunidades, que han traído la pandemia.

“En particular, México se presenta como un claro candidato a sustituir capacidad de producción y distribución que actualmente se llevan a cabo en algunos países asiáticos. Adicional a ello, la entrada en vigor del tratado de libre comercio T-MEC traerá seguramente diferentes ventajas competitivas para el país, las cuales, si son aprovechadas, pueden generar un impacto positivo en el mediano y largo plazo”.

Estímulos

Por su parte, Luis Gonzalí, CFA, vicepresidente y director senior de portafolio de Franklin Templeton México, señala que si bien, los números más pesimistas en términos de actividad económica ya los vimos al cierre de junio, ya comienzan a darse indicios de una recuperación económica en el país, la cual prevé será muy lenta.

“La discusión se va a centrar en que tan rápida o fuerte va a ser esta recuperación, y aquí yo creo que se va a desfasar México con la mayoría de los países y esto es como una consecuencia de la falta de estímulos”.

Reiteró que la falta de estímulos fiscales a empresas y trabajadores hace que el mercado laboral se deteriore aún más provocando el cierre de negocios y generando desempleo, lo que provoca que la economía nacional sufra un rezago mayor.

“Por ejemplo en EU, el desempleo fue temporal y es por esto que vimos que el dato de junio presentó números positivos, se crearon cerca de 5 millones de empleos, se recuperaron, porque los despidos fueron temporales, y aquí en México no, la mayoría del desempleo ha sido permanente”.

Luis Gonzalí estimó que México sí podría retomar los niveles económicos positivos que se tuvieron en 2019 pero posiblemente esto lo veamos hasta dentro de cuatro años, pues también la confianza del inversionista ha quedado muy deteriorada por malas decisiones.

“Ha habido salidas importantes de capital en México y en el resto de los mercados emergentes, lo cual es común en una crisis, sin embargo, en nuestro país ha sido más pronunciadas en términos absolutos y relativos”.

Agregó que la oportunidad de impulsar una recuperación pronta en el país ya se perdió, pues desde el principio se tenía que actuar rápido y con todo el músculo para evitar lo que ya está pasando:  desempleo permanente, empresas cerrando, por lo que hacia adelante lo que se necesita es darle más certeza al inversionista.

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