Los gobiernos locales de China han pedido un poco más de 9 billones de yuanes (1.39 billones de dólares) en préstamos bancarios mediante vehículos especiales de financiamiento, dijo el lunes un funcionario del banco central a Reuters.

El montón de deuda en que incurrieron los gobiernos locales chinos es visto como una importante amenaza para la segunda mayor economía del mundo dado que se estima que entre un 20 y 30% de los créditos están considerados como en riesgo de caer en cesación de pagos.

El funcionario del banco central, que declinó ser identificado debido a que no está autorizado a hablar con los medios, restó importancia a los riesgos de la deuda de los gobiernos locales para la economía china.

" Aunque algunos proyectos son construcciones de elefantes blancos sin ningún flujo de caja, China tiene una posición fiscal muy saludable y es capaz de abordar los riesgos", dijo el funcionario.

La cifra de 9 billones de yuanes dada por el funcionario está bien por debajo de las estimaciones de algunos analistas de que los gobiernos locales chinos habían pedido hasta 14 billones de yuanes.

Analistas habían apuntado a una cifra de 14 billones de yuanes basados en recientes dichos del banco central chino de que menos del 30% de los préstamos en circulación del país habían ido a los gobiernos locales a fines del 2010.

" Una cifra de 9 billones de yuanes es relativamente razonable mientras que una cifra de 14 billones es demasiado grande", agregó el funcionario.

Pese a los extendidos temores de los inversionistas sobre los pasivos de los gobiernos locales chinos, Pekín ha sido hermético sobre la situación, en parte porque hay investigaciones en curso.

Dos fuentes comentaron a Reuters el mes pasado que Pekín había definido que los gobiernos locales habían pedido cerca de 10 billones de yuanes tras meses de investigación.

Para sanear ese desorden de las finanzas locales, las fuentes comentaron que los reguladores chinos planeaban sacar de 2 a 3 billones de yuanes en deuda de los libros de los gobiernos locales, y podrían obligar a los cuatro grandes bancos del país a compartir con Pekín algunas de las pérdidas en que incurrió por las deudas impagas.

RDS