La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos ha decidido abrir una investigación en contra de la Unión Europea (UE) y otros nueve países con respecto a los impuestos sobre servicios digitales, popularmente conocidos como “tasa Google”, que se han aprobado o planteado en sus jurisdicciones, según informó el organismo el martes.

Además de investigar a la UE, la Oficina ha empezado a examinar a Austria, Brasil, República Checa, India, Indonesia, Italia, Turquía y Reino Unido.

La investigación, amparada en la sección 301 de la Ley de Comercio de Estados Unidos, todavía tiene un recorrido de muchos meses antes de concluir. Entre las medidas que podría proponer el representante comercial, si la investigación es concluyente, está la imposición de aranceles comerciales.

El análisis todavía se encuentra en su fase inicial, por lo que la Oficina del Representante Comercial únicamente ha pedido comentarios y sugerencias de las partes potencialmente involucradas en el caso.

La UE busca ingresar 10,000 millones de euros

Mientrar tanto, del otro lado del globo, Bruselas busca fuentes de ingresos para ayudar a financiar el fondo de recuperación. Junto a la “tasa Google”, planea impuestos al CO2, al plástico y un impuesto anual a 70,000 grandes empresas.

Plantea que la solidaridad tiene un precio y no es precisamente bajo cuando se trata de financiar la reparación de los destrozos que ha provocado el coronavirus.

La Comisión Europea busca fuentes directas de ingresos para sufragar su fondo de recuperación poscoronavirus, que quiere dotar con 750,000 millones de euros, y así hacerlo más digerible para los moderados socios del norte, que se perfilan como el principal obstáculo en la negociación de una iniciativa sin precedentes en la historia del proyecto europeo.

Bruselas ha planteado un impuesto a las grandes empresas para recaudar 10,000 millones de euros anuales. Así lo reveló el comisario europeo de Presupuestos y Administración, el austriaco Johannes Hahn, quien anticipó que la medida afectaría a unas 70,000 compañías con una facturación superior a los 750 millones de euros.

El objetivo del Ejecutivo comunitario, hasta ahora muy enfocado en el ámbito presupuestario, es abrir nuevas vías de ingresos que nutran los recursos propios de la Comisión. “Aspiramos a que, cuando muy tarde a finales del 2027, tengamos en marcha un flujo constante de nuevos recursos propios”que se añadan al presupuesto, afirmó Hahn en unas declaraciones al Financial Times. El comisario de presupuestos añadió que la previsión es lograr por esta vía unos ingresos estables entre 15,000 y 20,000 millones de euros anuales en ese horizonte temporal.

El impuesto que diseña Bruselas, que debería ser aprobado por los Estados miembros, se perfila como una tasa anual de acceso al mercado único para grandes compañías y entraría en vigor a partir del 2024.

La fórmula no está aún definida. Por ejemplo, se desconoce si se aplicará sobre las ganancias o si será proporcional al tamaño de las sociedades. Lo que sí intentaron fuentes comunitarias fue minimizar su impacto sobre las compañías, asegurando que los 10,000 millones de euros que está previsto recaudar con esta nueva tasa representarán menos de 0.2% de la facturación que las multinacionales afectadas generan por sus operaciones en el mercado europeo, según informó la agencia Reuters.

España busca recaudar más de 700 millones de euros

En tanto, España aspira a recaudar más de 700 millones de euros (810 millones de dólares) al año con un nuevo impuesto sobre los envases de plástico no reciclables, dijo la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera.

El nuevo impuesto, de 0.45 euros por kilogramo de envases, está contenido en un anteproyecto de ley propuesto por el gobierno para ayudar a cumplir el objetivo de la Unión Europea de eliminar progresivamente el plástico de un solo uso para el año 2021.

Este impuesto se presenta en un momento en que el gobierno trata de encontrar fuentes de ingresos para reducir el creciente déficit presupuestario causado por la crisis sanitaria del coronavirus.