La estabilidad de precios y finanzas públicas sanas no son la panacea, advirtió el Banco de México al recordar que hay una agenda de reformas estructurales pendientes de hacer. El subgobernador del instituto central, Manuel Sánchez, afirmó que si bien estamos pasando por un periodo favorable, no debemos bajar la guardia para poder enfrentar los desafíos.

Durante su ponencia dentro del panel Sin finanzas sanas no puede haber futuro , que se efectuó en el primer día del Foro Internacional IMEF 2010, dijo que se requiere emprender los cambios necesarios para ser más competitivos.

En medio de la crisis internacional, expuso, no sólo debemos aprender las lecciones de este episodio, sino avanzar como lo han hecho los países asiáticos que hoy son líderes.

Además de las reformas, insistió en que el banco central debe converger hacia la meta inflacionaria de 3 por ciento. En tanto, el gobierno tiene que diversificar sus fuentes de ingresos y velar por una orientación y calidad del gasto.

Riesgo moral

Al referirse a las lecciones fiscales de la crisis, dijo que se puso de manifiesto la volatilidad como reflejo de una percepción generalizada de riesgo de impago de algunas deudas soberanas.

Y es que refirió que el punto de partida fue el creciente endeudamiento público y el debilitamiento fiscal por la recesión, lo que ha hecho que la crisis se haya extendido más allá.

Así, recordó, las autoridades han respondido con un rescate que no está libre de problemas.

De ahí la necesidad de controlar el riesgo moral porque se dan incentivos a gobiernos indisciplinados.

También se debe contar con reglas claras de resolución de crisis y se debe ratificar la independencia del Banco Central Europeo.

Manuel Sánchez puso énfasis en que los déficit fiscales generan obligaciones futuras que no se deben ignorar.

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