Por primera vez en la historia de la Unión Europea (UE), una vanguardia de países, entre ellos España, acordó el viernes poner en marcha un impuesto sobre las transacciones financieras, sin esperar a que se alcance la unanimidad.

El gravamen, conocido como tasa Tobin, se aplicará a casi todas las operaciones bursátiles y bancarias (excluidas las de los particulares), con un potencial recaudador de miles de millones de euros, según la Comisión Europea (CE). El proyecto prevé una tasa de 0.1% sobre las transacciones financieras y de 0.01% en los derivados.

La decisión se adoptó en Luxemburgo durante una reunión del Consejo de ministros de Economía y Finanzas de la UE (Ecofin), en la que se constató la imposibilidad de aprobar por unanimidad el proyecto de directiva presentado por la CE para crear este impuesto.

En lugar de seguir las negociaciones, un grupo de países, encabezados por Alemania y Francia, ha decidido seguir adelante por otra vía más expedita. La directiva se tramitará ahora por la llamada cooperación reforzada , un mecanismo que permite a un grupo de socios (nueve como mínimo) continuar con una iniciativa legislativa sin esperar al resto.

Se trata de una opción extrema que sólo se ha utilizado una vez (con el proyecto de patente comunitaria del que se apearon España e Italia). La CE era reacia a utilizar esa vía en un tema fiscal, pero según fuentes del departamento de Algirdas Semeta, comisario europeo de Fiscalidad, ha acabado aceptándolo como la segunda mejor opción .

El grupo de cabeza lo formarán, dentro de la zona euro, Alemania, Francia, España, Bélgica, Portugal, Grecia y Eslovenia, y en el resto de la UE, Rumanía y Hungría. La cooperación reforzada prevé que el resto de socios puedan sumarse. Y la CE recordó que el proyecto de patente se puso en marcha con 11 socios y acabó contando con 25.

La propuesta inicial, presentada el pasado noviembre, aspiraba a aplicar el impuesto en los 27 socios comunitarios. Pero la negativa del Reino Unido, Suecia e Irlanda a secundarla y el temor de otros a una deslocalización del sector financiero, han llevado al resto a optar por una cooperación reforzada .

El ministro español de Economía, Luis de Guindos, mostró su apoyo a la propuesta, aunque insistió en la necesidad de evaluar su impacto en los flujos de ahorro e inversión.

De Guindos no dio una estimación de la posible recaudación para España, pero otros países, como Austria, ya calculan que podrían ingresar 500 millones sólo en el 2014. La CE estima que el ingreso en los 27 países ascenderá a 57,000 millones anuales.

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