En seis meses se han evaporado 35,731 millones. O, mejor dicho, el estado los ha utilizado para pagar facturas y gastos puntuales, de manera que el colchón de liquidez del Tesoro finalizó agosto con 19,035 millones de euros. Este dinero es como una alcancía que el gobierno tiene reservada para hacer frente a eventualidades y evitar quedarse totalmente expuesto a los caprichos de los mercados.

La mala noticia es que ese excedente de liquidez -ese seguro contra imprevistos- está en mínimos de 24 meses. Hay que remontarse hasta agosto del 2010 para encontrar en la serie histórica de estadísticas que elabora el Ministerio de Economía una cifra más baja. Ese mes, cuando estalló en todo su esplendor la segunda fase de la crisis, la de la deuda soberana de la zona euro, el Tesoro disponía de tan sólo 18,887 millones de euros.

Pues bien, el mínimo de hace dos años ha sido igualado en un momento crítico para España. Es cierto que el colchón de liquidez del Tesoro es extremadamente volátil, pero no deja de ser un claro indicador de que hasta el último euro cuenta en la batalla que están librando los países del arco mediterráneo contra los mercados y los estados centroeuropeos. En verano, la inestabilidad de la deuda tocó máximos históricos, la prima de riesgo rozó los 650 puntos base el pasado 25 de julio.

La virulencia del incendio de la deuda trastocó los planes del Tesoro, que empezó el año con la intención de maximizar las colocaciones de deuda. Las subastas de enero y febrero le permitieron captar 46,088 millones de euros. En marzo, cuando los mercados comenzaron a descontar un escenario apocalíptico para la zona euro, especialmente para España e Italia, todo cambió.

Ese mes, el Tesoro logró vender 15,054 millones de euros; en abril, 10,492; en mayo, 10,827; en junio, 10,973; en julio, 12,517 millones; en agosto, 11,889 millones, y el pasado 6 de septiembre, otros 3,501.

En total se han conseguido 121,339 millones de euros en lo que va de año. Pero quedan otros 47,000 millones para cubrir el déficit de 4.5% previsto para la administración central, 30,318 millones de vencimientos pendientes de deuda; 1,500 millones para el pago a proveedores; otros 1,900 millones para contribuir al fondo de rescate permanente de la Unión Europea, y 4,000 millones del Fondo de Liquidez Autonómica.

En total son más de 80,000 millones, como mínimo, los que faltan para cuadrar las cuentas. Y si hay algún imprevisto, la hucha están en mínimos: sólo hay 19,000 millones.

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