La calificadora de riesgo Fitch Ratings degradó el viernes pasado de “B” a “CCC” la nota de la deuda de Argentina.

Así, los títulos públicos pasaron de bono basura a riesgo elevado de incumplimiento. Es un nuevo descenso en la escala, que se verificó en la calificación de Standard & Poor’s (S&P).

En una visita por Argentina, James McCormack, managing director y global head de Sovereign & Supranational Group de la calificadora, dijo a El Cronista que es probable una reestructuración de la deuda, pese a las declaraciones de Guillermo Nielsen, asesor económico de Alberto Fernández.

Por ahora, el nivel de endeudamiento es sustentable, lo que aleja las posibilidades de un default.

¿Cómo evalúa la reacción del mercado tras las elecciones PASO?

El mercado tenía formada una expectativa sobre los resultados, que fue diferente a lo que finalmente sucedió. Eso dio espacio para la reacción posterior. Si fue un overshooting o no, el tiempo lo dirá.

¿Cuáles fueron las variables que analizó para degradar la calificación de los bonos argentinos?

Tuvimos dos razones para el downgrade. La principal fue que el ajuste en el tipo de cambio fue muy fuerte y, además, que el resultado de las elecciones abrió la posibilidad de un giro en las políticas macroeconómicas después de octubre. Eso explica un poco la vulnerabilidad.

En el pasado, cuando otros países tuvieron similares ajustes en el tipo de cambio, frecuentemente se necesitó una reestructuración de la deuda, aunque no hay una correlación inmediata. Hubo 16 casos en la historia con ajustes de esta magnitud, y cinco necesitaron reestructurar su deuda.

¿No les cree entonces a los asesores económicos de la oposición, que aseguran que no se va a reestructurar la deuda?

No diría que no confiamos en esas palabras, pero la cuestión es si la deuda en sustentable o no. Y en ese escenario, puede surgir la necesidad de la reestructuración.

¿Piensa que el gobierno endeudó a Argentina más allá de sus capacidades de repago y puede haber default?

No aún. Si el nivel de endeudamiento fuera peor e impagable, nuestra calificación sería aun más baja. Pasamos de un escenario de reestructuración posible a probable, aunque no pensamos que pueda ser inminente.

Pero si el peso se depreciara aún más, la trayectoria de la deuda ahí sí sería insustentable. O incluso si hubiera problemas en la relación con el Fondo Monetario Internacional (FMI) en el programa fiscal o una masiva fuga de capitales al exterior. A la luz de las últimas medidas que tomó el gobierno, luce improbable cumplir con la meta de déficit primario cero, mientras que parece difícil que Fernández promueva una reforma previsional y laboral. Frente a este panorama, ¿qué razones tiene el FMI para entregar los siguientes desembolsos?

Las metas que se negociaron con el FMI son eso, simplemente objetivos. Y si por la nueva situación macroeconómica se transforman en incumplibles, el FMI puede ser flexible frente al cambio en las condiciones del mercado y otorgar un waiver. Lo que realmente va a mirar es si las autoridades tienen el compromiso real de cumplir con las metas en el futuro y seguir con esos objetivos.

Postura del FMI

El FMI anunció el martes que un equipo de expertos viajará pronto a Buenos Aires, y que está en “diálogo continuo con las autoridades” del país. “Estamos en diálogo continuo con las autoridades, mientras trabajan en sus planes de políticas para abordar la difícil situación que enfrenta el país. Un equipo del FMI viajará a Buenos Aires pronto”, dijo en un comunicado el portavoz de la entidad, Gerry Rice.

Tras la renuncia el fin de semana del ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, el nuevo encargado de la cartera, Hernán Lacunza, prometió estabilizar el mercado cambiario y cumplir la meta fiscal acordada con el FMI.

Macri suscribió un acuerdo con el FMI en el 2018, que le concedió el mayor préstamo de su historia, 57,000 millones de dólares a 36 meses, a cambio de un severo ajuste fiscal para equilibrar las cuentas públicas. (Con información de AFP)

Mercados muestran cautela

Garantizaremos la estabilidad del tipo de cambio: Hacienda

Antes de la apertura del mercado, el flamante ministro de Hacienda, Hernán Lacunza, y el presidente del BCRA, Guido Sandleris, coincidieron en asegurar que el tipo de cambio se encontraba en niveles competitivos, y señalaron que el gobierno utilizaría las herramientas a su alcance para estabilizarlo.

Luego de un lunes negro en el que las acciones y bonos argentinos se derrumbaron y el riesgo país trepó fuerte hasta arañar 2,000 puntos, el dólar se mantuvo casi quieto.

Los intentos de avance de la apertura de 70 centavos en el MAE y de 1 peso en pantallas minoristas fueron atacados con tres subastas de 50 millones de dólares cada una, que realizó el central en contado con reservas propias.

Colocó 50 millones de dólares, 34 millones y 28 millones sucesivamente, lo que arrojó al final del día ventas de reservas por 122 millones, a lo que se sumaron los 60 millones que la autoridad monetaria coloca a diario por cuenta del Tesoro. La semana pasada, el BCRA colocó 503 millones en tres ruedas para frenar la fuerte corrida del dólar, y marcaron las primeras intervenciones en la era Sandleris.

El dólar minorista cerró a 57 pesos en las pantallas del Banco Nación, los mismos niveles del viernes pasado.

El dólar mayorista mostró un comportamiento similar, y tras tocar un techo de 55.70 pesos, terminó en 55 pesos.

En tanto, el índice accionario S&P Merval de Buenos Aires cayó 10.43%, a 27,233 unidades, liderado por la merma anotada en acciones financieras.