El Banco de Pagos Internacionales (BIS, por su sigla en inglés) advierte que el mercado no está reaccionando a la normalización de la política monetaria de la Reserva Federal (Fed) y, en cambio, está elevando la exposición a la turbulencia de largo plazo.

Al interior de su Reporte Trimestral, estima que el actual periodo de endurecimiento de la política monetaria de la Fed será el más lento de la historia, lo que demandará una más profunda supervisión de parte de los bancos centrales, pues la toma de riesgos de los inversionistas sigue aumentando.

Por ello, observa una “mayor preocupación por la sobrevaloración de los precios de los activos”, como las acciones y bonos, mientras las condiciones financieras mundiales son más favorables pese a la normalización de las políticas monetarias.

Reconoce que los primeros pasos hacia la normalización de la política monetaria de la Fed parecieron poner fin a la depreciación del dólar, lo que había propiciado operaciones de carry trade. La moneda se ha depreciado desde que comenzó el endurecimiento a finales del 2015, cuando la Reserva Federal subió por primera vez su tasa de interés oficial.

El BIS reconoce que otros bancos centrales de alto impacto en el mercado han mantenido su orientación acomodaticia, como es el caso del Banco de Japón, o han tomado medidas que en conjunto se han percibido como una relajación al menos respecto a las expectativas, como el Banco Central Europeo.

Pero ésta no parece ser la respuesta a la inusual reacción del mercado, pues como se dijo, la Fed emite a la divisa más operada del mundo, lo que hace de la política monetaria de su banco central, un inevitable referente y originador de calma o incertidumbre.

“Aunque la Reserva Federal ha proseguido con su normalización de la política monetaria, las condiciones financieras generales son ahora más favorables (...) Da la sensación de que el endurecimiento no ha empezado realmente”, observó.

Lo paradójico de esta reacción es que “todavía no han desaparecido las vulnerabilidades acumuladas en todo el mundo durante el periodo inusualmente prolongado de tasas de interés insólitamente bajas”, refiere el reporte.

También persisten las valoraciones excesivas, propiciadas a su vez por los reducidos rendimientos de la deuda pública, que sirve de referencia para los precios de todos los activos.

La situación podría complicarse si el precio del dinero subiese más deprisa, algo que no prevén los mercados, según el informe.

ENDEUDÁNDONOS

“Los niveles de deuda siguen siendo elevados tanto en moneda local como en divisas. Las primas por plazo han vuelto a comprimirse a pesar del anuncio —de la normalización gradual de las tasas— y el inicio de la reducción de su balance”, argumentaron en el reporte.

Por ello advierten que la calma a corto plazo respecto de la gradual alza de tasas de la Fed “se está logrando a expensas de posibles turbulencias a largo plazo”.

“Es cierto que los primeros pasos hacia la normalización, con la reducción de las compras de activos a gran escala parecieron poner fin a la depreciación del dólar estadounidense que había propiciado operaciones de carry trade”.

CAUTELA Y COMUNICACIÓN, los RETOs

En el reporte destacan que la Reserva Federal “ha escarmentado” por la desmesurada reacción que tuvo en 1994, y ante el impacto del llamado taper tantrum/berrinche del mercado del 2013, episodios de alto estrés que condujo a importantes salidas de capital de mercados emergentes.

Resultado de esta cautela con que ahora actúa la Fed, han hecho todo lo posible por preparar a los mercados e indicar los pasos que planean seguir, lo que “posiblemente ha hecho más previsibles las medidas”.

Teniendo en cuenta que las condiciones financieras son el principal canal de transmisión de una política monetaria más restrictiva, los expertos del BIS cuestionan si se puede hablar en la práctica de un endurecimiento de las condiciones monetarias.

La divulgación del último reporte trimestral del año que publica el BIS coincide con el arranque de la Gerencia General del mexicano Agustín Carstens, justo el pasado 1 de diciembre.

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