En línea con las expectativas del consenso de analistas, el Producto Interno Bruto (PIB) de México cerró el 2017 con un crecimiento anual de 2.1por ciento.

Con la estimación oportuna del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) para el cuarto trimestre del año, de 1.8% anual con cifras originales, el crecimiento acumulado del año se ubica a la par de lo esperado por el mercado a través de la Encuesta Citibanamex.

En cifras desestacionalizadas la economía reportó un crecimiento de 1.0% respecto al tercer trimestre del año, con el que logra recuperar el dinamismo perdido entre julio y septiembre, cuando el PIB se contrajo 0.3% trimestralmente. Con el aumento trimestral de 1.0% para el producto, la economía logra la mayor expansión en un año.

Sin embargo, los resultados al cierre de año reportan que el crecimiento de 2.1% de 2017 ha sido el desempeño más modesto de la economía mexicana en cuatro años.

Arturo Vieyra y Sonia Machain, analistas de Citibanamex, sostuvieron que a pesar de que el resultado a nivel agregado fue bueno también se ha registrado un desbalance a nivel sectorial. Ya que, por un lado, se tiene el impulso del sector servicios y por otra parte, se ve un sector industrial debilitado por la dinámica de la construcción y de la minería petrolera.

Servicios en expansión

En el periodo el sector servicios se afirmó como el motor de la economía mexicana y destacó como la rama de mayor crecimiento. En un año el sector se expandió 3.1% y a tasa trimestral aumentó en 1.2% su producto.

El sector agrícola fue el segundo de mayor crecimiento, con un alza anual de 2.8% para todo el año y de 3.1% trimestre contra trimestre.

El sector industrial, el segundo de mayor importancia para el país, cerró el año con una contracción de 0.6%, aunque en términos trimestral dio señales de una ligera recuperación al incrementar en 0.1% su producción, luego de hilar dos trimestres en terreno negativo.

Janneth Quiroz y Alessandra Ortiz, especialistas de Monex, añadieron que el crecimiento del PIB estuvo apoyado por la demanda exterior, que operó a favor de las exportaciones y la producción manufacturera. Destacaron también que el consumo de los hogares, a pesar de haberse desacelerado, incidió positivamente en el crecimiento económico.

“Ambos datos ayudaron a compensar la debilidad del sector industrial y la inversión, la cual permanece rezagada por parte del sector público y privado”, sostuvieron en su análisis, al tiempo que reconocieron que para este año existen riesgos que podrían afectar el desempeño de la actividad económica.

Para Alejandro Cervantes, economista senior de Banorte, los riesgos para el dinamismo económico persisten, sobre todo a la espera de una desaceleración del consumo privado en respuesta a los niveles de inflación. A pesar de ello, reconoció que este tipo de gasto se mantendrá  como una de las principales fuentes de crecimiento.

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