Un plan macroeconómico integral que vuelva a Argentina a la senda de crecimiento, con el superávit fiscal primario y el comercial como brújulas. Ésa fue la apuesta que el ministro de Economía, Martín Guzmán, transmitió en su primera conferencia de prensa.

“Argentina tiene que converger a una situación de equilibrio en la cual se alcancen superávits primarios. Es necesario para el buen funcionamiento del sistema monetario y el pago de la deuda. Pero no se puede hacer de golpe, ya que agravaría la caída”.

Al presentar los principales lineamientos de la política económica que impulsará el nuevo gobierno, Guzmán dijo que “hoy no se cuenta con ningún recurso extraordinario que nos permita un impulso fiscal. La deuda es insostenible y querer financiar una expansión fuerte con emisión monetaria desestabilizaría la macroeconomía. Hay que detener la contracción y entender que no tenemos los recursos para hacer una expansión fiscal fuerte”, explicó. Si bien no dio números, se desprende que el déficit fiscal primario que recibió del macrismo, de 0.5% del PIB, se mantendrá el año próximo.

“No vamos a ir a una dinámica desestabilizante de más ajuste, más recesión y más carga de deuda. El programa de metas fiscales que se acordó con el FMI fracasó, no hay forma de que Argentina llegue al 2020 con el ajuste que contemplaba el programa (la meta para el 2020 era de un superávit de 1%)”, explicó.

La negociación con el FMI

En cuanto a la candente cuestión de la deuda, el actual titular del Palacio de Hacienda dijo: “No vemos la negociación como una disputa. Queremos una buena relación con los acreedores privados para que puedan cobrar”.

“Tenemos que tranquilizar a la economía argentina. Esto implica que tenemos que definir un sendero de superávits fiscales primarios y balanzas comerciales consistentes. Sobre este espíritu constructivo mantendremos conversaciones con los acreedores para definir la nueva estructura de deuda. El FMI va a ser parte de eso, porque el problema es macroeconómico”, advirtió.

Guzmán reconoció que “ya hemos tenido conversaciones con el FMI y reconocen el fracaso de la administración anterior. También reconocen la grave situación de la economía argentina. El programa es nuestro, no es un programa diseñado por el FMI, de modo que vamos a buscar adecuar el acuerdo a los objetivos de sostenibilidad macroeconómica que establecemos en el programa”.

También hubo una referencia al cepo: “La política monetaria está coordinada al resto de la política macroeconómica. En una situación de extrema ansiedad, Macri instauró un cepo. Para sacarlo, la economía argentina debería tranquilizarse, así que no es el momento de eso. En cuanto al desdoblamiento, seguiremos igual, pero iremos evaluando cómo evoluciona”. Guzmán informó que van a crear una “unidad ad hoc para la gestión de la sostenibilidad de la deuda externa”.

“Dirigiré esa unidad, que diseñará las políticas de deuda externa”, mencionó. Una unidad similar existió durante el último canje de deuda, llevado a cabo por Amado Boudou.

Guzmán sostuvo que además van a establecer una comisión asesora integrada por algunos exsubsecretarios de Finanzas de la Nación.