Los precios al consumidor de Estados Unidos subieron menos de lo previsto en agosto, debido a que los aumentos en la gasolina y los alquileres fueron contrarrestados por menores costos de la atención médica y la indumentaria, mientras que las presiones inflacionarias subyacentes también parecían desacelerarse.

A pesar de los moderados incrementos en los precios al consumidor del mes pasado, la inflación seguiría respaldada por un mercado laboral cada vez más fuerte y un crecimiento económico sólido.

La fuerza del mercado laboral se vio reforzada por otros datos que mostraron también el jueves que la cantidad de estadounidenses que pidieron beneficios estatales por desempleo cayó la semana pasada a cerca de un mínimo en 49 años.

“No hay razón para sospechar que el aumento más débil en los precios al consumidor en agosto es el inicio de otra caída como la que vimos a principios del 2017”, dijo Paul Ashworth, economista en jefe de Estados Unidos en Capital Economics en Toronto.

“Con las condiciones del mercado laboral apretadas, la aceleración de los salarios y los precios de los insumos impulsados por las restricciones de capacidad y los aranceles recientemente impuestos, hay una gran presión al alza sobre los precios”, añadió.

El Índice de Precios al Consumidor aumentó 0.2% el mes pasado luego de un avance similar en julio. En los 12 meses hasta agosto, el IPC subió 2.7%, desde 2.9% de julio.

Excluyendo los componentes volátiles de alimentos y energía, el IPC avanzó 0.1 por ciento. El llamado IPC subyacente había aumentado en 0.2% durante tres meses consecutivos. Economistas encuestados por Reuters habían pronosticado alzas de 0.3% en el IPC y de 0.2% en el índice de precios subyacente para agosto.

En la medición anual a agosto, el IPC subyacente subió a 2.2%, tras acelerarse 2.4% en julio.

El reporte de inflación probablemente no cambiará las expectativas de que la Reserva Federal suba las tasas de interés en su reunión de política del 25 y 26 de septiembre. El banco central estadounidense ya aumentó las tasas dos veces este año.

El mes pasado, los precios de la gasolina repuntaron 3.0% luego de caer 0.6% en julio. Los costos de los alimentos subieron 0.1%, igual que el mes previo. Los precios de los servicios médicos bajaron 0.2% en agosto y los de la indumentaria se hundieron 1.6%, su mayor caída desde 1949.

El Departamento de Trabajo indicó también que los pedidos iniciales de beneficios estatales por desempleo cayeron en 1,000, a una cifra desestacionalizada de 204,000, en la semana que terminó el 8 de septiembre, la lectura más baja desde diciembre de 1969.