La recaudación proveniente del Impuesto sobre la Renta (ISR) a empresas representa 55% de los ingresos tributarios de los países de América Latina, indicó un reporte de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

De acuerdo con el análisis, la mayoría de los países latinoamericanos apoyan sus ingresos en el ISR que se le cobra a las  personas morales, mientras que por el ISR a personas físicas recaudan 31.9% de sus ingresos tributarios.

“En los países de la OCDE esas participaciones son inversas: 72% es aportado por las personas físicas y 26% por las empresas, mientras que en el promedio de 15 economías de la Unión Europea (UE), el ISR personal alcanza una participación de 79% del total”, explicó la organización con sede en París.

La organización explicó que una limitación importante sobre el ISR personal en América Latona es que se recauda, principalmente, de los asalariados, es decir, recae sobre los trabajadores formales en relación de dependencia a quienes se les realiza la retención en su fuente de ingreso.

“Esta estructura desbalanceada afecta la equidad del impuesto, ya que la mayor parte es soportada por este tipo de trabajadores, mientras que los trabajadores independientes tienen mayores posibilidades de evasión y elusión, y las rentas de capital se benefician de un tratamiento preferencial, ya sea porque generalmente tributan a una tasa menor o porque simplemente no se encuentran gravadas”, acotó el informe.

Añadió que el bajo desempeño del ISR se debe, en mayor medida, a tres factores: reducción de las tasas marginales máximas; la estrecha base imponible como consecuencia de un gran número de exenciones y deducciones permitidas, así como la existencia de regímenes tributarios simplificados; y los altos niveles de incumplimiento (informalidad, evasión y morosidad).

INFORMALIDAD Y REGÍMENES SIMPLIFICADOS

La OCDE precisó que una de las características de los países latinoamericanos ha sido introducir esquemas simplificados, destinados principalmente a los pequeños contribuyentes con el fin de promover la formalización y simplificar la administración tributaria.

“(Estos regímenes) no ha tenido como objeto primordial la recaudación tributaria, sino incorporar a la formalidad a un amplio sector de contribuyentes. La recaudación promedio de estos esquemas es cercana a 1% de los ingresos tributarios totales, aunque dicho promedio esconde amplias diferencias entre los países”, aseveró.

Estos esquemas normalmente excluyen a los contribuyentes de las normas generales del IVA y/o ISR para fomentar su incorporación a la formalidad y, poco a poco, aporten al gasto público. Para la OCDE, es importante que estos regímenes funcionen efectivamente como puente transitorio para que los causantes, después, cumplan de manera voluntaria con sus obligaciones fiscales.

En México, por ejemplo, está el Régimen de Incorporación Fiscal (RIF), en donde las personas físicas que realizan actividades empresariales pueden tener condonaciones en el pago de sus impuestos a lo largo de 10 años.

Durante el primer año de adhesión, se le condona al pagador de impuestos 100% de sus gravámenes, mientras que en el segundo año 90%; en el tercero 805 y así sucesivamente hasta que en el año 11 se deba pagar la totalidad de sus impuestos.