El Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Banco Mundial y el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) cuentan con recursos para apoyar a América Latina y el Caribe para la recuperación tras el choque por el Covid-19.

El presidente del BID, Mauricio Claver Carone estimó que nada más para tratar de resolver el problema de salud que está generando el Covid-19 en los países de la región se requieren 150,000 millones de dólares.

Pero advierten que los fondos estarán sujetos a un anclaje fiscal, transparencia en el ejercicio del gasto y reducción de la corrupción.

El director del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI Alejandro Werner, afirmó que los países de la región tienen dos vías para conseguir el fondeo para la recuperación económica: El mercado con la amplia liquidez que prevalece, y el apoyo público de los organismos internacionales.

Para acceder a ambas fuentes, los países deben “mandar señales muy claras de anclas fiscales de mediano plazo”, comentó.“Que la gente sepa que el endeudamiento se utilizará dentro de un marco de racionalidad fiscal para proyectos altamente rentables desde el punto de vista social”, dijo.

El funcionario fue cuestionado para utilizar como en el 2009, los Derechos Especiales de Giro para apoyar a los países en la emergencia. Comentó que sería viable, pero es una decisión que se debe someter a votación de la membresía. Ahora, lo que prevalece es la urgencia del fondeo.

Para andar por el segundo camino, el de la recuperación, propuso enfocarse a cinco temas: integración regional, economía digital, apoyo a pequeñas y medianas empresas, alivio y atención al cambio climático e igualdad de género.

La clave estará en ver cuánto, cómo y dónde se invierte.

BID, criterio de gobernanza

Mauricio Claver Carone, presidente del BID explicó, en su oportunidad, que el Congreso de Estados Unidos analiza actualmente una iniciativa bipartidista para otorgar una capitalización por 80,000 millones de dólares al BID.

El funcionario planteó que para el mejor ejercicio de estos recursos se tiene que fortalecer la gobernanza y el control de la corrupción y mejorar la rendición de cuentas en el ejercicio del gasto público regional.

El BID es la principal fuente de financiamiento para los países de América Latina y el Caribe y en el 2020, en plena emergencia sanitaria, desplegó apoyos cercanos a 22,000 millones de dólares.

El BID va a lanzar el próximo 16 de febrero un plan histórico con las empresas americanas y regionales más grandes para un plan de acción constante para involucrar al sector privado en este Plan Marshall.

“Nos enfrentamos a dos caminos de dos realidades: la posibilidad de otra década perdida con mayor deterioro económico y social o de recuperación, reinversión y de oportunidad renovada”.

Con tan solo 8% de la población global, en la región, se han presentado un tercio de las muertes por Covid-19 a nivel mundial y las consecuencias económicas han sido graves.

CAF y BM darán fondos y acompañamiento

Con base en lo anterior, Claver Carone dijo que la participación de los organismos internacionales debe dividirse en dos frentes: Uno, atender la emergencia que prevalece, y el otro, diseñar la reconstrucción y apoyar en la mejor distribución de fondos para la recuperación.

Propuso como en el caso del BID, un aumento de la capitalización del CAF, por parte de países avanzados como Estados Unidos, China y Corea.

Podemos ser exitosos en nuevos fondos y los países deben generar políticas capaces de gestionarlos, por lo que es importante el apoyo que puedan dar en asesoría técnica a los países para distribuirlos.

El vicepresidente del Banco Mundial para América Latina, Carlos Felipe Jaramillo, dijo que sería “maravilloso que lleguen los recursos” a la región, pero que se tiene que plantear en qué los van a utilizar.

Centró su atención hacia el crecimiento verde y el tema digital, este último ha evidenciado la importante desigualdad en que están educándose los niños y jóvenes en medio de la pandemia y el distanciamiento social, y cómo ha afectado a los trabajadores.

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