El último día de gestión de Cristina Fernández como presidenta de Argentina se vivió con una tremenda agitación y jaloneos políticos.

En el último minuto, se resolvió la polémica más absurda de la transición, sobre la hora exacta en que Fernández deja de ser presidenta y Mauricio Macri asume el cargo, al tiempo que la mandataria realizaba las últimas acciones de una Administración aferrada al poder: develó un busto de su marido fallecido y ex presidente argentino, Néstor Kirchner; abrió la chequera del gobierno al Banco Central, por 3,600 millones de dólares, y dejó plantada en el aeropuerto al rey emérito Juan Carlos de España, quien debió encontrar sus propios medios para trasladarse a su lugar de descanso.

Cristina Fernández también logró que los legisladores ahora de oposición se unieran a su rechazo de asistir a la toma de gobierno de Macri, en una muestra del desdén de la Presidenta a la decisión popular que terminó con 12 años de gobiernos kirchneristas. En un hecho inédito en el país, la foto del traspaso de mando quedará en el imaginario colectivo.

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A esto se sumaron los movimientos de las recientes semanas, como el nombramiento masivo de nuevos embajadores y el aumento de exenciones fiscales para las provincias argentinas. El colofón del mar de ridículos fue la cancelación de la cuenta oficial en Twitter de la Casa Rosada, como si se tratara de un activo privado de la comunicación presidencial.

La cuenta cambió de nombre y biografía, con una leyenda clara: Cuenta no oficial al 10/12/2015 . Ahora, la cuenta @CasaRosadaAR, con más de 321,000 seguidores, hace referencia a: Tributo a las presidencias Néstor Kirchner y Cristina Kirchner 25 de mayo 2003 al 10 de diciembre 2015 .

Desde Venezuela, se apoyó el arrebato de Cristina

Fernández, en la voz del presidente Nicolás Maduro: En Argentina ganó una opción ultraderechista, neoliberal, extremista, antilatinoamericana y profundamente antibolivariana. Macri es un burgués de la elite y todo el Gobierno que nombró es la crema de la elite. Creo que le va a ir muy mal, señor Macri . El apoyo de Bolivia, con Evo Morales a la cabeza, se encontraba en casa: el presidente celebró con Fernández el develamiento del busto a Kirchner.

El regreso a la seriedad lo impusieron las magistradas Liliana Heiland y María Romilda Servini de Cubría. Heiland le dijo No a la decisión por decreto de Fernández de devolver a las provincias 15% de los impuestos coparticipables, un regalo de 7,400 millones de dólares que el gobierno entrante debía sortear durante el 2016.

Y Servini le corrigió la plana: el mandato termina en el último minuto del 9 de diciembre. Para Servini, la polémica por la hora del fin del mandato fue inédita y de gravedad institucional por cuanto involucra la imagen de nuestro país como estado de derecho frente al pueblo de la Nación y a los representantes de los Estados extranjeros .

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La BBC de Londres ironizó con que la actitud del gobierno de Fernández podría haber salido de un guión de un drama político televisivo... o hasta una canción del dúo Pimpinela . Y no le faltó razón: el colmo fue el desliz diplomático de la Cancillería, que se atrevió a dar la espalda al representante de España, uno de los principales socios comerciales de América Latina, y obligó al rey emérito Juan Carlos a buscarse un taxi desde el aeropuerto. El canciller Héctor Timerman no dio la cara.

Arrebatos de última hora

Prácticamente en el último minuto de su mandato, el gobierno de Fernández dispuso la emisión de una Letra del Tesoro a 10 años por casi 3,600 millones de dólares para dejarle al Banco Central a cambio de un monto idéntico que se usó para cancelar deuda con organismos internacionales.

La noticia se conoció horas antes de la renuncia de Alejandro Vanoli, el titular del Banco nombrado por Fernández. En una carta de despedida, de seis cuartillas en las que Vanoli menciona al dólar, al neoliberalismo y hasta al Papa, el ahora ex funcionario criticó el anuncio de Macri de eliminar el cepo cambiario y vaticinó: Una devaluación no se consecuencia natural del devenir económico: se trata de una decisión política cuyas consecuencias deben asumirse .

Las reservas del Banco Central terminaron la administración en 25,184 millones de dólares. Se espera que, a partir de este jueves, el cepo cambiario que restringía el uso y la compra de dólares en la industria y entre particulares deje de operar, de acuerdo con declaraciones de Macri tras el triunfo electoral del 22 de noviembre pasado. Según Macri, Argentina volverá al libre flujo del dólar, con un solo tipo de cambio oficial.

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Este miércoles, el dólar blue, como se le denomina en el mercado negro, se cotizó en 14.73 pesos por unidad; el cambio oficial fue de 9.75 pesos. El índice Merval de la Bolsa de Buenos Aires subió 1.77% a 13,302.89 unidades, alentado por la mejora anotada en acciones del segmento energético a la espera de mejoras en las tarifas públicas.

En Nueva York, como evidencia de la nueva retórica del gobierno, representantes de Macri se reunieron con Dan Pollack, el mediador entre la Corte del juez Thomas Griesa y los fondos especulativos que litigaron contra Argentina. Se espera que en los próximos días, Argentina logre un acuerdo que ponga fin a la disputa con los holdouts, con un posible cronograma de pagos. Cristina Fernández fue dura en su posición de no negociar y prácticamente no cruzar palabras con los llamados fondos buitre.

A través de un comunicado de su oficina, Pollack confirmó que esta semana se reunió en sus oficinas de Nueva York con Luis Caputo, el designado secretario de Finanzas del gobierno de Macri. El encuentro introductorio se realizó a pedido de Caputo , quien le manifestó a Pollack la intención de la nueva Administración de comenzar esas negociaciones inmediatamente después de que la jura del 10 de diciembre , añadió la oficina del special master .

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Este jueves, si la Casa Rosada sigue en pie, Argentina tendrá una nueva fisionomía política guiando su destino.