En su intento para dirigir el Fondo Monetario Internacional (FMI), el gobernador del Banco de México, Agustín Carstens, partió esta semana a una gira mundial para exponer que ya es hora de que los países emergentes tengan un papel de liderazgo en el organismo.

Carstens, un respetado economista conocido por ayudar a transformar a México de una montaña rusa propensa a sufrir crisis en un faro de estabilidad en América Latina, tiene un panorama difícil para vencer en la elección a la ministra francesa de Finanzas, Christine Lagarde, pese a que algunos analistas con sede en Washington dicen que el Gobernador del Banco Central de México tiene el curriculum vitae técnico más fuerte que su competidora.

Lagarde es la favorita de Europa para remplazar al exdirector gerente del FMI, Dominique Strauss-Kahn. Hasta ahora, sólo Uruguay ha anunciado su apoyo al funcionario mexicano, conocido por su búsqueda obsesiva de mantener la inflación a raya.

El enfoque de Carstens sobre la inflación podría ser afín con la prosperidad de los países europeos como Alemania, pero podría provocar nerviosismo a un país como Brasil.

UNA OPCIÓN NO EUROPEA

Existe la sensación de que la candidatura de Carstens está cambiando el juego de designación del jefe del FMI, así como el papel dominante de EU sobre el puesto del Presidente del Banco Mundial.

El Fondo ha existido durante 65 años y siempre ha estado bajo la gestión de los europeos. En los últimos 33 años, 26 estuvo bajo la gestión de los franceses , reviró Carstens, de 52 años, en una entrevista. No estaría haciendo campaña si no creyera que mi candidatura era viable , afirmó.

El Directorio del FMI espera tomar una decisión este mes; mientras, Carstens planea visitar Argentina, Canadá, Portugal, India, China, Japón y Washington para pedir apoyo.