Buenos Aires.- La presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, renovó este jueves la pelea con el presidente electo Mauricio Macri al pedir que se dejen de discutir trivialidades durante la transición de gobierno que culminará en dos semanas.

"Dejemos de discutir si me miró, si no me miró, si lo miré de costado , advirtió este jueves la mandataria durante un acto público al referirse a las críticas lanzadas por Macri y su equipo por la falta de voluntad del gobierno para acordar el traspaso de poderes.

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Fernández de Kirchner afirmó que las denuncias forman parte de una estrategia comunicacional para que discutamos pavadas (tonterías) mientras nos pasan los elefantes por atrás, dejemos de discutir banalidades y trivialidades".

Macri, uno de los principales líderes opositores al kirchnerismo, ganó la segunda vuelta electoral de las elecciones presidenciales el pasado domingo y dos días más tarde la presidenta lo recibió en la residencia oficial de Olivos, ubicada en las afueras de Buenos Aires.

La reunión fue meramente protocolar, duró 40 minutos y ni siquiera hubo una foto oficial, por lo que el presidente electo consideró que no había valido la pena.

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El futuro jefe de Gabinete de Macri, Marcos Peña, denunció por su parte que el gobierno había propuesto reuniones en secreto, lo que contradice la promesa de Macri de transparentar todos los actos de gestión.

En respuesta, la presidenta saliente aseguró que "la discusión debe ser por las cosas profundas y serias que pasan" y no por banalidades y anécdotas que nos quieren distraer .

El próximo 10 de diciembre, Fernández de Kirchner le entregará a Macri la banda presidencial en el Congreso, en una ceremonia que pondrá fin a doce años y medio de gobiernos kirchneristas.

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La transición, sin embargo, avanza en medio de tensiones por la falta de contacto entre los ministros salientes y entrantes, y los jaloneos de funcionarios que Macri quiere sacar pese a que legalmente deben permanecer por lo menos dos años más en sus cargos.

El domingo pasado Macri se impuso en segunda vuelta con 51.40% de votos a la fórmula de Daniel Scioli-Carlos Zannini, del oficialista Frente para la Victoria, que gobierna desde hace 12 años el país, y que obtuvo 48.60% de votos.

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