El ministro de Economía británico, Philip Hammond, admitió que “hay diferencias de opinión” en el gobierno conservador sobre cómo abordar el Brexit, pero insistió en que aun así los ministros están comprometidos con la línea oficial.

Hammond restó importancia a la aparente deslealtad mostrada una vez más por el ministro de Exteriores, Boris Johnson, que en una entrevista con The Sun el sábado volvió a apartarse de las directrices de la primera ministra, Theresa May.

“Lo que Boris ha dicho son cosas que ha venido diciendo en los últimos 18 meses, no ha dicho nada que nadie no supiera ya”, declaró el canciller del Exchequer a Sky News, cuando describió las palabras de su colega como “florituras retóricas”.

“Mantuvimos un debate en el gabinete antes del discurso (de May en Florencia) y todo el gabinete suscribió esa posición. Esa es nuestra posición”, aseguró.

Periodo de transición

En las declaraciones al Sun, Johnson defendió que el periodo de transición después de la salida del Reino Unido de la Unión Europea, prevista para el 29 de marzo del 2019, debe durar dos años “y ni un segundo más”, entre otras condiciones que se salen de lo expuesto por su jefa el 22 de septiembre en Florencia (Italia).

Johnson rechazó que el país acate nuevas regulaciones comunitarias aprobadas durante el periodo de transición, que haga más pagos a Bruselas cuando termine ese plazo de dos años y que se vea obligado a replicar las leyes europeas a fin de conservar el acceso al mercado único.

En su discurso que dio en Florencia y con el que pretendía desencallar la negociación con los 27, Theresa May pidió un acuerdo bilateral especial para el Reino Unido —distinto al de países como Noruega y Canadá— con el que busca se permita gozar de dos años de transición, además de comprometerse a cumplir todos los compromisos adquiridos en el actual presupuesto comunitario.

Las declaraciones de Hammond se producen antes de que intervenga hoy en el congreso anual del Partido Conservador, donde se prevé que ofrezca nueva inversión para el norte de Inglaterra y defienda la economía del mercado libre, que cuestiona el Partido Laborista.

May, debilitada tras perder su mayoría absoluta en las elecciones del pasado junio, hablará el miércoles en el Congreso, en el que afronta el reto de unir a su formación ante el desafío del Brexit y ante el inédito ascenso del proyecto socialdemócrata del laborismo de Jeremy Corbyn.