El Fondo Monetario Internacional (FMI) afirmó que la guerra de aranceles entre Estados Unidos y China ha tenido un impacto negativo en los consumidores.

Sostuvo que, pese a los castigos arancelarios, la balanza comercial entre ambos países se mantiene intacta.

En un análisis, dirigido por la consejera económica del FMI, Gita Gopinath, sostiene que es temprano para medir el impacto que este deterioro en el consumo tendrá en la economía.

Pero acotó que esta tensión entre ambos países terminará por minar la confianza del mercado, afectar la oferta de productos y, finalmente, desencadenar un impacto negativo en la actividad económica para este año.

En el documento titulado “El impacto de la tensión entre China y Estados Unidos”, el FMI destacó que el efecto de estas medidas en los productores ha sido mixto, ya que muchos han sustituido los insumos chinos que se encarecieron con los importados por otros socios, como México.

Explicó que las importaciones de insumos mexicanos han crecido de forma significativa en sustitución de los chinos que han sufrido la aplicación de tarifas arancelarias.

El FMI ofreció datos de agosto, cuando comenzó la aplicación de tarifas arancelarias a productos chinos, lo que motivó una declinación equivalente a 850 millones de dólares en importaciones desde aquel país y que fue compensada por un incremento de la misma cantidad de insumos mexicanos.

La importación desde otros proveedores de los mismos insumos, como son Japón, Corea o Canadá, ha tenido un menor incremento.

El inequívoco afectado

El FMI estableció que “los consumidores de Estados Unidos y China son, de forma inequívoca, los grandes perdedores de la tensión comercial.

“La mayoría de las tarifas impuestas ha sido pagada por los consumidores de Estados Unidos, como los precios de máquinas lavadoras, mientras otros han sido absorbidos por las empresas importadoras que han arrojado bajos márgenes (...) El efecto directo en inflación es pequeño y podría ser compensado por la participación de otros competidores”, expuso.

El FMI enfatizó que las importaciones de productos chinos a EU se han reducido significativamente, conforme se han endurecido las medidas arancelarias.

Hasta ahora se ha logrado mitigar el impacto, pues los importadores se abastecieron de manera precautoria desde hace tiempo. Sin embargo, de mantenerse y escalar la tensión, estas medidas podrían ser insuficientes para contener el traslado a precios.

Tal como lo advirtió desde octubre, en el análisis el FMI refirió que una nueva escalada en la tensión comercial tendrá la capacidad para restar hasta 0.3 puntos del PIB al crecimiento mundial en el corto plazo. De seguir el avance de la tensión, se verá afectada la industria automotriz, se interrumpirán las cadenas de suministro global, se limitará la expansión de nuevas tecnologías y caerá la productividad.

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