El gobierno griego pide a sus ciudadanos austeridad, impuestos y resignación para que aquella nación acceda a un nuevo paquete de préstamos del Fondo Monetario Internacional y de otras naciones europeas.

La medicina, amarga, ha llevado a que la gente se manifieste en el centro de Atenas en contra de los nuevos planes de austeridad, a través de una huelga general que tiene paralizada a la capital de Grecia.

En respuesta, la policía griega se enfrentó a los manifestantes frente a la sede del Parlamento, que debe votar este mismo miércoles el plan de austeridad presentado por el primer ministro griego, Giorgos Papandreou, para hacer frente a los difíciles problemas financieros del país europeo.

Machi Spyridaki, una ateniense de la burguesía de 70 años y viuda de un diplomático, se manifiesta por primera vez desde la invasión turca de Chipre en 1974: Estoy aquí para defender el orgullo del país, el destino se nos ha ido de las manos (...) esto es por el futuro de mis hijos y mis nietos, abocados al desempleo y a salarios de miseria .

Al grito de: ¡Renuncien, renuncien! , los manifestantes lanzaron piedras, palos y otros objetos contra los legisladores e incluso el automóvil del propio jefe de gobierno, lo que obligó a la intervención de unos 5,000 policías antidisturbios, desplegados alrededor de la sede legislativa, en respuesta a la inconformidad ciudadana.

La policía arrojó gases lacrimógenos contra los manifestantes, en su mayoría jóvenes, que se defendieron arrojando piedras e incluso bombas molotov en su contra, desatándose una verdadera batalla en los alrededores de la Plaza Sintagma, frente al Parlamento.

En medio de la huelga general de este miércoles, escuelas y comercios permanecen cerrados, los servicios del transporte público, incluido el servicio de trenes, suspendieron su servicio, mientras que en los hospitales sólo se atienden servicios de emergencia.

Por su parte, la radio y la televisión trabajan sólo por ratos, mientras que empleados de algunos medios escritos sólo laboraron para cubrir la información sobre las violentas manifestaciones y la votación en el Parlamento sobre el plan de austeridad.

Desde la mañana del miércoles, día de huelga general, los indignados griegos se concentraron en los puntos neurálgicos de Atenas, tomada por un imponente dispositivo de seguridad.

Los mensajes han sido claros: Ahora somos nosotros los que hablamos, no pasarán . Las pancartas reclaman una revuelta popular frente al gobierno, a los diputados y al conjunto de la clase política griega.

Hacemos cuanto podemos por impedir la violencia , afirmó Hatzidintrakis, un actor profesional.