El Banco de México enfrenta el desafío de intensificar sus esfuerzos para contener la inflación que actualmente duplica su objetivo puntual. Retrasar su respuesta, le pondría en riesgo de perder la credibilidad, advirtieron analistas de la calificadora Fitch.

“Actuar demasiado tarde pone en riesgo de perder la credibilidad que tanto trabajo les costó construir en la lucha contra la inflación”, advirtieron.

En un documento de análisis que no tiene impacto en la calificación, identificaron que “el pensamiento actual entre los banqueros centrales de mercados emergentes parece ser: mejor actuar ahora, que más agresivamente más adelante”.

Al interior del reporte titulado Emerging Markets Tackle Inflation Threat, destacan que “Rusia y Brasil ya han endurecido agresivamente las tasas de política monetaria”.

De marzo a la fecha, el Banco central de Brasil incrementó su tasa en 250 puntos base y el de Rusia elevó su rédito en 200 puntos base en el mismo periodo.

En contraste, Banco de México comenzó a desarticular su política acomodaticia en junio, y desde entonces completa un alza de 50 puntos base en su tasa.

En el análisis admiten que “los banqueros centrales de mercados emergentes ven el episodio de inflación actual como transitorio”.

Sin embargo, matizaron que es claro que muchos de los bancos centrales no han estado dispuestos a esperar, pues “comparten la preocupación de que inflaciones altas se transmiten a las expectativas y generan contaminación en la formación de precios”.

La inflación de emergentes

Los países de mercados emergentes están experimentando un rápido aumento de la inflación después del shock desinflacionario impulsado por el Covid-19 en el 2020, relataron en el reporte especial.

“Los precios de los alimentos y la energía se dispararon y llevaron la inflación a niveles incómodamente altos. Las tasas de inflación en Rusia, Brasil, Polonia e India están por encima de los objetivos de los respectivos bancos centrales”.

Mientras que en México, como para la mayoría de los mercados emergentes, se presentó una combinación de eventos que terminaron por generar presiones sobre el índice de precios al consumidor.

Se refirieron en específico al aumento de los precios de las materias primas, un repunte de la demanda interna  que se presenta conforme reabren los sectores económicos domésticos, los cuellos de botella de la oferta y los problemas logísticos.

Adicionalmente se agregan “impulsores específicos en cada país”, incluidas las sequías en Brasil y México, acotaron.

El efecto del ciclo económico

De acuerdo con el análisis, la holgura en la brecha del producto ha hecho el contrapeso para las presiones inflacionarias. Cuanto más positiva es la brecha a lo largo del tiempo, mayor es la presión sobre los precios en respuesta al aumento en la demanda, enfatizaron.

Pero ese no parece ser el caso del banco central. De acuerdo con Banco de México “se redujeron las condiciones de holgura para la economía respecto del trimestre previo aunque mantuvieron su amplitud y marcadas diferencias entre sectores”.

La capacidad de la economía es relevante porque en condiciones de holgura, favorece que se presenten o no presiones en los precios.

Lo anterior significa que aún reduciéndose la capacidad ociosa respecto de la que se tenía en el primer trimestre, los recursos que no se utilizan siguen por debajo de ser positivos.

ymorales@eleconomista.com.mx