El Gobernador del Banco de México (Banxico), Alejandro Díaz de León, advirtió que la recuperación modesta de la actividad económica podría materializarse en el primer trimestre de este año, en donde el consumidor será el principal soporte. Pero matizó que la inversión continuará como el mayor reto para el desempeño del PIB.

Al abrir el Seminario de Perspectivas Económicas, organizado por la Asociación de Exalumnos del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), argumentó que el flujo de remesas hacia el país, más el fortalecimiento del ingreso real a partir de una menor inflación, y “una relativa mayor confianza del consumidor serán los motores del mejor desempeño de la capacidad de compra de las familias”.

Sin embargo, dijo que la inversión se mantiene como el reto más grande por los varios factores detrás de su debilitamiento, donde destacan: el proceso global de incertidumbre y los internos que la han desalentado y están retratados en las encuestas levantadas por el Banco de México entre empresarios, inversionistas y corredurías, donde destacan factores de gobernanza, corrupción y bajo respeto al Estado de derecho.

Ante exalumnos del ITAM, que son en su mayoría exfuncionarios públicos y estrategas de inversión, expresó que este poder de compra de los mexicanos que se podría ver fortalecido y apuntalar al consumo no está exento de retos como la inflación, al haber conseguido en el 2019 uno de los dos niveles más bajos en 50 años, al completar una variación anual de 2.83%, que es inferior incluso al objetivo puntual del Banco de México.

“Chipotito” en inflación

El banquero central advirtió que la serie de actualizaciones aplicadas al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) al tabaco, refrescos, gasolinas y diésel sí va a generar “un chipotito” en la inflación de los primeros meses del año.

Aún cuando tendrá un impacto transitorio y la trayectoria de precios retomará su camino, siempre existe el riesgo de contaminación hacia otros segmentos de precios.

Manifestó que en la inflación del 2019  influyeron eventos “inéditos” como la menor presión de precios de energéticos y agropecuarios, que son medidos por la inflación no subyacente “que pueden rebotar en cualquier momento”.

Se trata de la medición que incorpora a los precios de productos, bienes y servicios que por su naturaleza están sujetos a volatilidad.

Por tratarse de precios que incorporan decisiones administrativas, estacionalidad y alta volatilidad, la ventaja mostrada en el 2019 podría revertirse.

El banquero central planteó que la inflación en México entró en un proceso de estabilización tras 16 años de contar con el objetivo puntual de 3%, lo que atribuye “al ejercicio pleno de la autonomía del Banco de México” y evidencia el cumplimiento de la obligación constitucional que tiene el banco central, de preservar el poder adquisitivo de la moneda.

Mantener diferencial financiero

Ante la profundidad, liquidez del mercado mexicano y estabilidad de precios, el peso mexicano destaca como la segunda divisa emergente más operada del mundo, después del yuan chino, manifestó el banquero central.

Explicó que el relajamiento de las condiciones financieras globales favoreció los flujos de capital hacia emergentes, donde estuvo México, lo que es claro en la resistencia mostrada por el tipo de cambio y los credit default swaps ante los choques externos.

Lo que se reconoce es el “relativo atractivo” de las tasas de interés y de “las condiciones financieras que le han dado esa mayor fortaleza relativa”.

Ésta es la segunda vez en dos meses que el banquero central evidencia que un relativo atractivo en la tasa ha sido importante para que la contaminación por choques externos y contagio sea menor. En la presentación del informe trimestral reconoció que “sí es una consideración que toman en cuenta cuando asumen decisiones de política monetaria, así como encontrar el mejor balance entre las condiciones externas, internas y algunos de estos choques que se pueden presentar”.

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