Una parálisis prolongada del gobierno federal estadounidense podría tener un efecto considerable en la primera economía del mundo, reconoció el presidente de la Reserva Federal (Fed), Jerome Powell.

Mientras que la mayoría de los cierres anteriores han sido bastante cortos y no han afectado la economía en su conjunto, Powell comentó que, si hay “un cierre prolongado”, esto “tendrá un efecto considerable en los datos”.

El gobierno de Estados Unidos ha estado cerrado parcialmente desde fines de diciembre, cuando el presidente Donald Trump se negó a firmar un acuerdo presupuestario a menos que el Congreso acuerde asignar 5,000 millones de dólares para un muro fronterizo.

Desde hace tres semanas, cerca de 800,000 trabajadores federales, incluyendo controladores de tránsito aéreo y miembros de la guardia costera, no han recibido sus salarios.

“En el corto plazo, si los cierres del gobierno no duran mucho, en general no dejan una gran marca en la economía”, dijo Powell.

Además, esta crisis por el cierre del gobierno obligó a Trump a cancelar su asistencia al Foro de Davos, Suiza. El mandatario debía partir el 21 de enero al foro, pero este jueves tuiteó que la intransigencia de los demócratas lo obligó a cancelar.

Agregó que enviaba a los organizadores del foro, programado del 21 al 25 de enero, su más cálido aprecio y disculpas por haber cancelado.

Fed, paciente

Powell también comentó que el banco central puede ser paciente con su política monetaria porque la inflación es estable, lo que permite evaluar si la economía de Estados Unidos se desacelerará este año, como temen algunos agentes en los mercados.

Si bien los comentarios iniciales impulsaron las acciones, luego cayeron, cuando Powell señaló que la Fed se desprendería de muchos más activos.

La reacción de los inversionistas destaca el delicado equilibrio que Powell debe mantener mientras hay un fuerte impulso económico en el país, pese a que a los inversionistas les preocupa una desaceleración en el extranjero.

“Especialmente porque la inflación es baja y está bajo control, tenemos la capacidad de ser pacientes y observar con cuidado a medida que (...) averiguamos cuál de estas dos narraciones será la del 2019”, declaró en el Club de Economía de Washington.

También restó importancia a los pronósticos de diciembre de los miembros de la Fed, que muestran una mediana de expectativas de dos aumentos más de tasas en el 2019, después de cuatro el año pasado. “No hay tal plan”, agregó Powell cuando se le preguntó por esas previsiones.

“Eso estaba condicionado a una perspectiva muy sólida para el 2019, una perspectiva que aún podría darse”, añadió.

El banco central de Estados Unidos elevó las tasas el año pasado por un sólido crecimiento económico y un desempleo que se ubicó en su nivel más bajo en medio siglo.

Powell dijo que, por ahora, no hay evidencia que sugiera una alta probabilidad de recesión.

“No hay un camino preestablecido para las tasas (...) particularmente ahora”, refirió. Si el crecimiento global se desacelera más “puedo asegurarles que (...) podemos mover la política de manera flexible y rápida, y podemos hacerlo significativamente si es apropiado”, concluyó.