La ratificación del tratado de comercio por parte del Congreso de Estados Unidos es una muy buena noticia para México porque otorga certidumbre a  inversionistas, aseguró la secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), Alicia Bárcena.

Pero claramente no será suficiente para detonar un mejor desempeño de la economía regional, señaló.

Al participar en una sesión sobre mercados emergentes en el segundo día del Foro de Davos, dijo que el mayor reto para la economía regional este año es el “enorme agujero negro de la inversión pública y privada que persiste”.

“América Latina necesita atraer inversión privada, pero también se requiere la inversión del gobierno”, comentó.

Afirmó que no es suficiente el flujo de inversiones productivas que están en la región, y destacó que sin ella, difícilmente se conseguirá un mayor crecimiento económico.

Destacó que el descontento social que se ha manifestado en diversos países de Latinoamérica, resulta de la amplia desigualdad de oportunidades y de ingreso. “Si el crecimiento de la economía se va sólo a 10% de la población, ahí está parte de la explicación sobre el problema”.

Desigualdad conspira contra crecimiento

Refirió que la desigualdad conspira contra el crecimiento y es lo que ha alentado las demandas sociales que han salido a manifestarse a la calle, ante la baja provisión de bienes públicos y de protección social. La funcionaria comentó que es preocupante el descontento de la gente, pero lo es más el del grupo de jóvenes.

Destacó que el gran riesgo no es la desglobalización ante la evidencia de un sistema que no terminó de estimular al desarrollo de toda la gente.

Tomó por ejemplo los llamados de atención que ha hecho la activista sueca Greta Thunberg para ilustrar que el descontento está rampante en todo el planeta.

“Si Greta habla de desigualdad, imagínense todo lo que tienen que decir los jóvenes de Guatemala, Honduras y el Salvador. Cuando aquí en Davos, escuchamos que dicen que el gran riesgo es la desglobalización, yo pienso que el reto es buscar un nuevo paradigma que reduzca la desigualdad, detone crecimiento y genere esperanza a los jóvenes”.

Deuda pública sin retorno

Luego, comentó sobre la situación de las finanzas públicas. Dijo que tras la crisis del 2008, todos los países coincidieron en la relevancia de estimular a la economía. Todos participaron, aseveró.

El problema es que los países, emergentes y en desarrollo, aceptaron activar la economía a partir de una mayor participación de la política fiscal y en efecto incrementaron la deuda pública, pero no se reflejó en un crecimiento más sólido, ni se derramó en ventajas para la gente. La población lo está notando, y demanda políticas públicas más confiables y que impulsen al crecimiento.

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