La rapidez con que se fortalecen los choques externos llevó a JP Morgan a revisar de nuevo a su pronóstico del Producto Interno Bruto (PIB) para México y ahora, anticipan un desplome del PIB de 7% para este año.

El pronóstico incorpora la previsión de dos caídas trimestrales consecutivas, con una caída de 4% entre enero y marzo en su previsión anual; y una mucho más profunda, de 35.5% en el periodo abril- junio de 2020.

En un análisis, distribuido entre los clientes del banco de inversión, se consigna que “los choques superpuestos se amplificarán en economías menos preparadas para enfrentar la pandemia y cuyos marcos institucionales y estado de derecho son más débiles”.

Adicionalmente, “advierten que la informalidad y la delincuencia actúan como circuitos de retroalimentación negativa a medida que aumenta el desempleo, perjudicando la confianza para la inversión y el consumo”.

En la nota, firmada por el equipo de investigación económica de JP Morgan, liderado por Gabriel Lozano, sostienen que entre los “varios factores” que les llevaron a revisar de nuevo a la baja su expectativa, están una caída brusca del PIB de Estados Unidos que se transmitirá directo a la economía mexicana. El aumento de las medidas de distanciamiento social ante la propagación del coronavirus en México, que conducirán a un golpe en la actividad económica local; y la lenta respuesta de las autoridades gubernamentales para contrarrestar el impacto negativo en el PIB mexicano.

Consulta pública sobre planta cervecera, golpe de confianza

En el análisis, detallan que hay una tercera capa que se perfila a ser más duradera en el deterioro del PIB y es en la reducción del crecimiento potencial de México.

“Contrario a lo que esperamos en un periodo de dificultades económicas, ahora hay una confianza muy baja por parte del sector privado, lo que limita las posibilidades de anticipar un incremento en la inversión”.

Se refieren específicamente al referéndum público para detener la construcción de una cervecera extranjera en Mexicali que alimenta la incertidumbre de los inversionistas.

“Esto corre el riesgo de extender el impacto del choque inicial sobre la actividad económica, lo que alimentará el retroceso del gasto de capital que de por sí era débil”.

Y en consecuencia estiman que podría caer el crecimiento potencial de México a un nivel de entre 1 y 1.5% desde el 2.5% anterior.

“Este contexto limita la posibilidad de anticipar una fuerte recuperación para el año entrante. Por el momento, estimamos un PIB anual de 2% en 2021”.

De acertar, la recuperación estaría lejos. Muy lejos del 5.1% que consiguió el PIB en 1996, en la recuperación.

ymorales@eleconomista.com.mx

kg