El G-20 estudiará esta semana en Washington la posibilidad de incrementar en 500,000 millones de dólares su aportación al Fondo Monetario Internacional (FMI) para hacer frente a la crisis de deuda que vive la zona euro. La cantidad es menor a la solicitada en un principio por el organismo que dirige Christine Lagarde.

Las 20 economías más fuertes del planeta podrían llegar a un acuerdo para aumentar su aportación a los recursos del FMI que oscilaría entre los 400 y 500 millones de dólares, en lugar de los 600 millones solicitados inicialmente por el FMI, según indicaron funcionarios del G-20.

El dinero extra que se aportaría al organismo internacional iría destinado a incrementar el cortafuegos europeo para hacer frente al nuevo brote de crisis de deuda que azota al viejo continente y que tiene su origen en los excesos cometidos por Portugal, Irlanda y Grecia.

Está previsto que los ministros de Finanzas del G-20 se reúnan en Washington para discutir las posibles medidas encaminadas a incrementar los recursos, después de que la zona euro incrementase el tamaños de sus propios fondos durante el mes de marzo.

La directora gerente del FMI, Christine Lagarde, advirtió que llegar a una solución inmediata no será fácil, por lo que no se espera un acuerdo definitivo en la próxima reunión. No obstante matizó que la aportación a los fondos del organismo no corre tanta prisa como se llegó a pensar en un primer momento por los riesgos económicos del pasado.

Las inyecciones de liquidez efectuadas por el Banco Central Europeo (BCE) a finales del 2011 y comienzos del 2012 sirven para aliviar la presión.

Por países se estima que los estados de la eurozona podrían llegar a aportar 150,000 millones de euros, otros pertenecientes a la Unión Europea, 50,000 millones de euros, y potencias como China y Japón darían hasta 100,000 millones entre ambas economías.