WEF 2019, Foro Davos 2019

Davos, Sui. El Fondo Monetario Internacional (FMI) recortó su expectativa de crecimiento de México para este año y el próximo, “evidenciando una menor inversión privada” que estará sujeta a una difícil negociación sobre el acuerdo comercial con Estados Unidos y Canadá.

Para este año, el primero de la administración de Andrés Manuel López Obrador (AMLO), el organismo estima que el PIB conseguirá una expansión  de 2.1%; tasa con la que descarta que la economía pueda crecer en 2.5 %, como previeron en octubre.

Con este ajuste, el FMI alinea su expectativa de crecimiento con el pronóstico del gobierno, y con el consenso de 42 participantes del mercado consultados por FocusEconomics.

En la actualización de expectativas mundiales, lanzada desde el Foro de Davos 2019 por la directora gerente del Fondo, Christine Lagarde, consignaron que “la firma del acuerdo de libre comercio entre Estados Unidos, México y Canadá, que sustituirá al TLCAN, realizada el 30 de noviembre, así como el convenio para no subir las tarifas entre China y Estados Unidos durante 90 días, son señales bienvenidas para desarticular las fricciones comerciales”.

Pero los resultados finales están sujetos a una difícil negociación en el caso de Estados Unidos, acotaron.

El ambiente incierto para la inversión en México continuará incluso el año entrante, como resultado, el FMI recortó también al pronóstico para el PIB del año entrante, para dejarlo en 2.2 por ciento. Es decir, redujo en 5 décimas de punto su expectativa de expansión para México, que tenía en 2.7% en octubre.

Brasil compensará impacto regional

En un espectro regional, el deterioro de las expectativas para México será más que compensado por un mejor desempeño de la mayor economía de América Latina: Brasil.

De acuerdo con los técnicos del Fondo, liderados por Gita Gopinath, consejera económica del organismo, la economía dirigida por Jair Bolsonaro conseguirá una expansión de 2.5% en su primer año de gobierno, el 2019. Advierten que “iniciará una gradual recuperación tras la recesión de dos años, que registró la economía entre el 2015 y el 2016”.

Este pronóstico es ligeramente superior a 2.4% estimado por el Fondo todavía en octubre.

No obstante la mejora en la previsión, anticipan que en el 2020 se presentará una desaceleración para Brasil que le llevará a registrar un PIB de 2.2%, 1 décima inferior a la estimación divulgada en octubre.

Durante la presentación del informe, que marca el debut de Gita Gopinath como consejera económica del organismo, advirtieron que la economía mundial tendrá una expansión de 3.5% este año y 3.6% en el 2020. Ambos pronósticos se encuentran debajo de la previsión que tenía el mismo FMI en otoño, cuando esperaba un crecimiento del PIB de 3.7% en el 2019 y del mismo nivel para el 2020.

Este recorte refleja el impacto del menor flujo comercial derivado de la tensión entre China y Estados Unidos; la evidencia de una economía que se desaceleró en la segunda parte del 2018, así como el endurecimiento de las condiciones financieras.

La directora gerente del Fondo solicitó a los países miembros “redoblar sus esfuerzos para resolver los problemas compartidos, como son la reforma del sistema de comercio mundial, la lucha contra la corrupción, la evasión fiscal y el cambio climático”.

En el diagnóstico presentado por Gopinath durante la primera conferencia del Foro de Davos, dijo que se mantiene latente el riesgo de un sentimiento adverso en los inversionistas, cuyo origen podría estar en una nueva escalada de la tensión comercial, la salida formal de Reino Unido de la Unión Europea y una desaceleración de China, mayor a la prevista.

Avanzadas pierden ímpetu

Resultado de este entorno de riesgos, los estrategas del Fondo anticipan que el crecimiento de las economías avanzadas promediará 2% en este año y 1.7% en el 2020. Ambos pronósticos traen un recorte de 1 décima respecto de la estimación que tenía el organismo en otoño.

El pronóstico para Estados Unidos se mantuvo sin cambio, en 2.5% para este año y 1.8% en el 2020. Estos pronósticos evidencian cómo se disipa el ímpetu del estímulo fiscal aplicado en el 2017, a una economía en expansión. Según el Fondo, la demanda doméstica seguirá siendo el motor del desempeño estadounidense.

Japón tendría una expansión de 1.1% en el 2019, que es 0.2 puntos más dinámica de la estimada en octubre, pero que se moderaría el próximo año, al conseguir una tasa de crecimiento de apenas medio punto porcentual.

En tanto para la eurozona, anticipan una tasa de crecimiento de 1.6% este año, que es 0.3 décimas inferior a la proyectada en otoño y de 1.7% en el 2020. Este desempeño será resultado de la desaceleración de Alemania, Italia y Francia.

Acerca de Francia, explican que habrá un claro impacto negativo de las protestas que se han realizado en el país por semanas, así como de las huelgas del sector industrial.

Para Reino Unido, estiman un crecimiento de 1.5% en el 2019 y el 2020, donde se asume como escenario base que podrían mantenerse como parte de la Unión Europea.

Comercio e inversión, en freno

La consejera económica del Fondo sostuvo que el comercio y la inversión mundiales han frenado, la inversión industrial ha desacelerado en la mayoría de las economías avanzadas, excepto en Estados Unidos, y los índices de los administradores de compras se ha debilitado.

Todo lo anterior, son signos de riesgos mucho más intensos, pero que aún no apuntan a una crisis económica.

Para la funcionaria, la posibilidad de que Reino Unido salga de la Unión Europea sin un acuerdo de por medio es una amenaza seria que ya se refleja en la caída de la inversión.

Acotó que también entre las economías emergentes hay riesgos, como el de una desaceleración mayor a la prevista en China.

Emergentes en desaceleración

En la actualización, los estrategas advierten que las economías emergentes y en desarrollo conseguirán una expansión de 4.5% en el 2019, que es inferior a 4.6%, y de 4.9% en el 2020. Ambas previsiones son inferiores en 0.2 puntos de las que tenía el Fondo en octubre.

En el diagnóstico para China, advierten que pese al estímulo fiscal conducido por las autoridades, no se podrá mitigar el impacto de las tarifas impuestas a su comercio desde Estados Unidos.

La corrección del pronóstico para los emergentes también supone el impacto de las contracciones que sufrirán las economías de Argentina y Turquía y el traspaso de la tensión comercial de China a otras economías emergentes de Asia.