La Junta de Gobierno del Banco de México mantuvo por unanimidad el objetivo para la Tasa de Interés Interbancaria sin cambios, en un nivel de 7.50 por ciento. Advirtió que mantiene una postura “congruente con las expectativas de inflación y la tendencia descendente” del Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC).

En un comunicado, advirtió sin embargo “riesgos al alza” como la posibilidad de que se registre una depreciación de la moneda nacional, en respuesta “entre otros elementos” a una evolución desfavorable del proceso de negociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

Este dicho es visto por analistas de Pantheon Macroeconomics y Goldman Sachs como una señal de que esta pausa en las alzas no necesariamente será de larga duración, pues el tono mantiene un sesgo hawkish.

En lenguaje de política monetaria, un sesgo o tono hawkish significa que orientan las medidas monetarias al endurecimiento o políticas contractivas ante riesgos de inflación.

La Junta de Gobierno señaló en el comunicado que “ante la presencia de factores que por su naturaleza impliquen un riesgo para la inflación y sus expectativas (...) actuará de manera firme para fortalecer el anclaje de las expectativas de inflación de mediano y largo plazo y lograr la convergencia de ésta a su objetivo de 3 por ciento”.

El dato más reciente de inflación evidenció un tercer ajuste mensual a la baja, tras ubicar el INPC de marzo en 5.04 por ciento.

Por primera vez en seis meses, en marzo también se rompió la racha de alzas en la expectativa de inflación que tienen los especialistas del sector privado consultados por el Banco de México.

Los resultados de la encuesta que aplicaron entre 35 analistas muestran que el promedio espera una inflación de 4.07% al cierre del año.

PROMETE PRUDENCIA

De acuerdo con el anuncio de la Junta de Gobierno,“mantendrá una postura monetaria prudente y continuará dando un seguimiento especial al traspaso potencial de las variaciones del tipo de cambio a los precios, a la posición monetaria relativa entre México y Estados Unidos y a la evolución de las condiciones de holgura en la economía”.

Destacaron, entre otros riesgos, episodios adicionales de choques en los precios de los bienes agropecuarios o que se presenten presiones al alza en los precios de algunos energéticos, ya sea por incrementos en sus referencias internacionales o por ausencia de condiciones de competencia en algunos mercados.

Considera que la economía no parece presentar condiciones de holgura, especialmente en el mercado laboral, y se dará especial seguimiento a la evolución de los costos de la mano de obra que podría presionar a la inflación.

desacoplándose

Desde Nueva York, el analista de Goldman Sachs, Alberto Ramos, dice que “la Junta de Gobierno del Banxico continuará desacoplándose de la tendencia monetaria del Comité Federal del Mercado Abierto de la Fed y se mantendrán en pausa por un tiempo”.

De hecho, advierte que hacia finales del año podrían presentarse recortes en las tasas mexicanas si se presenta una resolución favorable y exitosa en el TLCAN; o si el resultado electoral es percibido como un evento de bajo riesgo para las reformas estructurales.

No obstante, Ramos considera que “podrían presentarse alzas adicionales de tasas si se llega a dar un choque inflacionario vía tipo de cambio u otros canales”.

En tanto, Andrés Abadía, economista para América Latina en Pantheon Macroeconomics, considera que mientras la inflación se mantenga en una tendencia a la baja, se sostendrá el periodo de pausa monetaria.

Dice que el actual nivel de tasas “es suficientemente restrictivo y consistente con el objetivo de provocar un retorno de la inflación al objetivo”.

En su opinión, la mayoría de los factores de riesgo han disminuido su potencial. Se refiere a la renegociación del TLCAN y el tipo de cambio sin tanta presión desde enero. En tanto, considera que el factor de riesgo que serviría de disparador para el tipo de cambio y generaría presión que amerite intervención del Banxico, sería la elección presidencial de julio.