La Junta de Gobierno del Banco de México toma en cuenta diversas variables para determinar su decisión sobre la política monetaria, la posición respecto de la Fed es una de ellas y lo ha dejado muy claro, advierte el director de Investigación Económica de Banco de México, Daniel Chiquiar.

“No hay un sesgo sistemático en la decisión de una variable sobre otra. El Banco de México ha sido muy explícito en las variables que considera en la toma de decisiones, y más que jerarquizar, toma en cuenta toda la información relevante acerca de los determinantes de inflación como son las expectativas, o los riesgos que hay respecto de la posición de la política monetaria con Estados Unidos, o el traspaso del tipo de cambio sobre los precios”, argumenta.

Entrevistado por El Economista, consigna que la Junta de Gobierno del banco central ha normalizado la política monetaria más rápidamente que la Fed.

Explica que la tasa en México se ha llevado a un nivel congruente con la expectativa de que la inflación tenga una tendencia a la baja, rumbo al objetivo de llegar a la meta de 3%, a pesar de los choques externos.

Insiste en que la inflación mantendrá una trayectoria descendente hasta ubicarse alrededor de 3% en el primer trimestre del año entrante, bajo el supuesto de estabilidad relativa en el mercado cambiario, que se daría en ausencia de choques desfavorables como los del año pasado y siempre que no se presenten presiones en la demanda agregada.

Inflación ya está revirtiéndose

¿Ya se diluyó el impacto de la liberalización del precio de los energéticos?

Ya está revirtiéndose y se está deshaciendo el efecto de la liberalización del precio de los energéticos. La inflación está bajando por razones aritméticas desde enero, y esperamos que más adelante se irá imitando este efecto en los otros bienes y servicios. Por ello esperamos que siga una tendencia decreciente en el 2018.

¿Por qué mantiene México una de las inflaciones de energéticos más altas entre los países OCDE?

No se puede hacer una comparación completa e inmediata, porque sólo en México se liberalizaron los precios de los energéticos en el 2017. El impacto de este proceso no ha sido el único que se refleja en la inflación de energéticos; también la depreciación que experimentó el peso frente al dólar el año pasado fue un factor importante en los precios de los energéticos y en la inflación, y este comportamiento del peso mexicano ha respondido a la incertidumbre generada por la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y la normalización de tasas de la Reserva Federal de Estados Unidos.

¿Cuánto pesa en la inflación la depreciación cambiaria, o la presión de los salarios?

Sí hay números al respecto, pero en términos de traspaso, del tipo de cambio a precios ha sido muy bajo. En particular, hemos estimado que por cada 1% que se deprecia la moneda, el efecto sobre el nivel de precios es como de 0.5 puntos porcentuales, lo que es relativamente bajo. Eso no significa que, dada la magnitud de la depreciación de los últimos dos años, ha tenido un impacto grande (...) Sobre los salarios, se ha sujetado a un debate que no es lo más apropiado. No es que los aumentos salariales per se generan inflación. El aumento salarial es natural en especial en términos reales, cuando es resultado de un aumento de la productividad y una baja inflación. Es en ese momento cuando favorece a los trabajadores que se han vuelto más productivos.

Dinamismo razonable

En el reporte trimestral de inflación más reciente, hicieron un análisis sobre las condiciones de holgura de la economía. ¿Por qué es importante?

Hicimos un análisis de la situación cíclica de la economía, y vimos que después de la crisis del 2009 había holgura y se fue reduciendo, y pareciera que ya se agotó y ahora las condiciones de la economía son estrechas, lo que significa que ya estamos operando cerca del potencial.

¿Esto significa que la economía ya está más dinámica?

Significa que estamos creciendo a un ritmo congruente con el potencial de la economía, y es notorio que pese a las condiciones adversas que hemos enfrentado en los últimos dos años y medio, se logró un crecimiento favorable y positivo, y sólo vimos una caída temporal de la actividad productiva en el tercer trimestre del 2017, mucho por el efecto de los sismos y la caída de la producción petrolera. Quitando eso, la economía ha mostrado un dinamismo razonable dadas las condiciones de la economía mundial y la manera en que ha afectado a la economía nacional, así como todo el ambiente de incertidumbre que nos ha venido afectando. Tanto en términos de normalización de política monetaria de Estados Unidos como con la renegociación del TLCAN, es notorio que a pesar de ello la economía ha continuado creciendo.

¿A qué se le puede atribuir este comportamiento? ¿Es el mercado doméstico el que está impulsando la actividad?

En términos del gasto de los consumidores, es el mercado doméstico el que ha mantenido un crecimiento positivo en los últimos trimestres, así como las exportaciones manufactureras, tanto automotrices como las no automotrices, que sobre todo a fines del año pasado tuvieron un repunte. Yo diría que han sido ambos, tanto las exportaciones como el consumo. En dado caso, lo que ha mostrado mayor debilidad, y es claro, dada la situación de incertidumbre que ha prevalecido con la renegociación del TLCAN, es la inversión privada.

¿Desaceleraron las inversiones o se contrajeron?

Se han visto relativamente debilitadas por la incertidumbre y eso, junto con el proceso de consolidación fiscal del gobierno federal el año pasado, condujo a que la inversión fija bruta de la economía mostrara un crecimiento más débil que el resto de los componentes de la demanda agregada. Se ha observado cierta atonía de la inversión privada.

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