El Banco Central Europeo (BCE) anunció su voluntad de reforzar el apoyo a la economía que “pierde impulso” en un contexto de turbulencia económica derivada de la situación sanitaria provocada por la segunda ola del Covid-19.

“La recuperación económica en la zona euro pierde impulso por el resurgimiento de la pandemia de coronavirus que deteriora las perspectivas del crecimiento”, constató el jueves la presidenta del BCE, Christine Lagarde, en conferencia de prensa.

“El alza significativa de la tasa de contagio de coronavirus, y la intensificación de las medidas de confinamiento (...) Constituyen un viento contrario en las perspectivas de corto plazo”, agregó.

Previamente, en un comunicado, el BCE indicó que va a “ajustar sus instrumentos, si fuera necesario, para hacer frente a la situación, que claramente puede afectar al crecimiento”.

“El BCE actuará sobre la base de nuevas proyecciones de crecimiento, que serán publicadas en diciembre”, agregó.

“El Consejo de Gobierno recalibrará sus instrumentos, según proceda, para responder a la situación actual y garantizar que las condiciones de financiamiento sigan siendo favorables”, dijo Lagarde.

Las últimas decisiones del BCE datan de junio, cuando el BCE agregó 600,000 millones de euros al programa de urgencia de 750,000 millones de compra de deuda.

Reunión de diciembre, definitiva

Dada la crisis sanitaria, que amenaza con hundir más a las economías de la zona euro, los observadores apuestan por una nueva ampliación del programa en la reunión del 10 de diciembre.

Tras su reunión del jueves, los responsables del BCE dejaron abierta la posibilidad de una potencial reducción de las tasas de interés, que ya están en un nivel históricamente bajo.

La principal tasa de interés se mantuvo en cero, mientras que a los bancos se les aplica una retención de 0.50% para la parte de sus depósitos que entreguen al BCE en lugar de prestarlos a sus clientes.