El Banco Central Europeo (BCE) señala que inflación va en la dirección correcta, pero advierte de que es consecuencia de un incremento de los costos de la energía que podría ser temporal .

La inflación y el crecimiento van en la dirección correcta. Ese es el mensaje optimista que se puede sacar de las actas de la última reunión sobre política monetaria celebrada por el BCE el pasado 19 de enero. Tras un 2016 marcado por el riesgo deflacionista, los fantasmas desaparecen y el organismo está cómodo con la trayectoria que parecen haber tomado los dos principales indicadores macroeconómicos.

Como consecuencia, en enero la autoridad presidida por Mario Draghi decidió dejar inalterados tanto los tipos de interés como la tasa de depósito, en 0 y en -0.4%, respectivamente. En lo relativo a su programa de compra de deuda, mantuvo el plan inicial de adquirir un volumen de 80,000 millones de euros mensuales en bonos hasta abril, mes a partir del cual reducirá la cuantía hasta 60,000 millones.

Pese a la perceptible mejora del entorno económico, las actas reflejan también que una mayoría de los miembros del consejo de gobierno del BCE achaca al incremento de los precios de la energía el repunte de la inflación .

Peter Praet, economista jefe del BCE, señaló en la reunión que el efecto del incremento del precio del petróleo en los precios es temporal y podría incluso revertirse . Por este motivo, ante las presiones que recibe fundamentalmente desde Alemania para iniciar el proceso de normalización de la política monetaria, el organismo pidió paciencia para que los estímulos puedan terminar de apuntalar la recuperación económica.

En la presentación de la reunión Benoit Coeure, miembro del comité ejecutivo, señaló, además, la necesidad de vigilar la tendencia del euro, que, se prevé, quedaría fijo en 1.05 dólares.

Pese al tono optimista, las actas de la reunión mostraron una preocupación real acerca de los conflictos geopolíticos a los que Europa tendrá que hacer frente en el presente ejercicio.

Entre ellos, el giro hacia el proteccionismo comercial de Estados Unidos con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca: es el que centró la conversación en la que resaltaron la necesidad de el compromiso con los mercados abiertos y el comercio libre .