El Banco Central Europeo (BCE) dejó sin cambios su política monetaria el jueves y su presidente, Mario Draghi, minimizó las preocupaciones sobre la reciente debilidad económica en la zona euro, dejando abierta la puerta a una finalización de las generosas compras de bonos hacia el cierre del año.

Draghi sostuvo que la economía sigue fuerte, aunque reconoció evidencia de un “retroceso” desde las mediciones de expansión excepcionales vistas a fin de año.

“Sin embargo, en general, se prevé que el crecimiento seguirá sólido y de base amplia”, dijo en conferencia de prensa después del encuentro de los responsables del BCE.

“La fortaleza subyacente de la economía del área del euro continúa respaldando nuestra confianza de que la inflación convergerá hacia nuestra meta debajo pero cercana de 2% a mediano plazo”, expuso.

Con la economía del bloque de 19 países expandiéndose por 20 trimestres seguidos, y la creación de millones de nuevos empleos, el principal debate entre los funcionarios es cuán rápido se debe retirar el estímulo y preservar la potencia de fuego del BCE para el próximo declive.

En particular, los responsables deberán acordar una fecha de finalización del programa de compras de bonos del BCE por 2.55 billones de euros (3.10 billones de dólares), que redujo el costo de financiamiento y reactivó la expansión, incluso si no ha logrado levantar la inflación hacia la meta.

Con la decisión del jueves, las compras de bonos del BCE, destinadas a estimular el crecimiento y la inflación por medio de costos de endeudamiento muy bajos, continuarán a un ritmo de 30,000 millones de euros por mes al menos hasta fines de septiembre, o más allá en caso de ser necesario para impulsar la inflación.

La principal tasa de refinanciamiento del banco central se mantuvo sin cambios, en 0.00 por ciento.

Los economistas encuestados antes de la reunión anticipaban que las compras de bonos terminarían este año después de una breve reducción gradual, y que el primer aumento de tasas se vería en el segundo trimestre del 2019. Sin embargo, algunos advirtieron sobre riesgos de una demora.

“La incertidumbre mundial hace que al Banco Central Europeo le sea difícil encontrar el buen momento y la buena velocidad para poner fin a su política monetaria expansionista”, indicó Marcel Fratzscher, director del Instituto Alemán de Investigación Económica.

PREOCUPACIÓN POR AMENAZAS PROTECCIONISTAS

El BCE manifestó su preocupación ante las “amenazas proteccionistas” cada vez más fuertes, esbozando un panorama más pesimista que otras veces.

Mario Draghi adoptó un tono más preocupado que antes, en cuanto a que Estados Unidos podría imponer tasas aduanales a las importaciones de aluminio y acero europeos.

“Los riesgos relacionados con factores de naturaleza mundial, incluyendo las amenazas de un refuerzo del proteccionismo, se han vuelto más importantes”, declaró Mario Draghi durante una rueda de prensa en Frankfurt.

Para Draghi, que en marzo dio cuenta de una “preocupación por el estado de las relaciones internacionales”, las tensiones comerciales, de momento, se reducen a la “retórica”, pero queda por ver “qué consecuencias tendrá eso” y, sobre todo, “el alcance de las represalias”.

“Lo cierto es que esos acontecimientos tienen un efecto rápido y profundo en la confianza” de los círculos económicos, que pueden “afectar las perspectivas de crecimiento”, advirtió.

El próximo miércoles se presentará el Producto Interno Bruto del primer trimestre para el conjunto de la eurozona, “casi todos los países experimentaron, una moderación o una pérdida de dinámica”.