El economista jefe del Banco Central Europeo (BCE) Philip Lane, advirtió el jueves que aceptar “una fase más larga o incluso más baja de inflación” dañaría el consumo y la inversión, además de consolidar las expectativas de un lento crecimiento de precios en el futuro.

Philip Lane dijo que simplemente dejar que el aumento de los precios no supere el objetivo del BCE de poco menos de 2% no era una opción.

"Tolerar una fase más larga de inflación incluso más baja (...) De lo que se pensó originalmente sería costoso y arriesgado", aseguró Lane.

"Primero, implicaría una recuperación más débil del consumo y la inversión, como resultado de mayores tasas de interés reales esperadas. En segundo lugar, contribuiría a una corriente a la baja en las expectativas de inflación que podría afianzarse", agregó.

Isabel Schnabel, quien integra el directorio del BCE, aseguró esta semana que el banco central debería considerar tomar más tiempo para impulsar la inflación a su objetivo de 2%, a medida que su política ultralaxa se ve limitada, tiene efectos secundarios y arriesga alienar al público.

Bajo su revisión estratégica, el BCE cambiaría su objetivo a 2% en  un “mediano plazo” no especificado y reafirmaría su compromiso con la simetría, lo que significa que cualquier incumplimiento del objetivo debe tomarse tan en serio como un exceso.

El banco central de la zona euro ha mantenido los grifos de dinero bien abiertos durante años y prometió más estímulos, probablemente en forma de compras de bonos y préstamos subsidiados a los bancos, en su reunión del 10 de diciembre.

Las autoridades del BCE que se reunieron el mes pasado acordaron que no podían darse el lujo de parecer complacientes ante una segunda ola de infecciones por coronavirus, después de haber decepcionado a los inversionistas dos veces desde el inicio de la pandemia.

“Cualquier señal de complacencia, incluso inadvertida, podría ser perjudicial en las circunstancias actuales”, dijo el BCE en su reporte de la reunión, que se publicó el jueves.

Asimismo, la autoridad monetaria está preparando un nuevo paquete de estímulo para ayudar a amortiguar el impacto de la pandemia del coronavirus. También está revisando la forma en que realiza sus tareas, después de no haber logrado impulsar la inflación a su objetivo durante casi una década.

Retorno a los dividendos.

Por otra parte, el BCE abrió la puerta al levantar el veto a los dividendos bancarios para enero del próximo año. Sin embargo, dicha medida no se anunciará hasta el mes que viene, anticiparon autoridades del banco central.

Al respecto Luis de Guindos, vicepresidente del BCE,  dijo que la suspensión del pago de dividendos fue una medida “extraordinaria y temporal”.

“Extraordinaria porque fue una respuesta a una situación extraordinaria, la pandemia, y temporal porque sabemos perfectamente que esto es algo que debería tener una fecha límite”, explicó.

El Banco central prohibió a los bancos pagar dividendos y recomprar acciones en marzo, en los inicios de la profunda crisis ocasionada por la pandemia de Covid-19, como medida para conversar unos 30,000 millones de euros de capital.

A finales de julio decidió extender el veto hasta inicios del 2021 pese a que el sector financiero europeo insistió en que el organismo monetario pusiera fin a la prohibición.