Ante la desaceleración del crecimiento económica de América Latina registrada en 2014, una mejor educación y el desarrollo de las competencias son clave para impulsar el crecimiento inclusivo.

Ello advertido en el documento Perspectivas Económicas de América Latina 2015 de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), según informaron el Centro de Desarrollo de la OCDE, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF).

El texto, presentado este martes en el marco de la XXIV Cumbre Iberoamericana celebrada en Veracruz, exhibe que América Latina se desaceleró en 2014, creciendo por debajo del 1.5%. Por primera vez en una década, esta tasa de crecimiento del PIB sería inferior a la del promedio de los países de la OCDE.

Al respecto, José Ángel Gurría, Secretario Ejecutivo de la OCDE, señaló que a pesar de los avances de los últimos años, cerca de un tercio de la población de América Latina sigue viviendo en condiciones de pobreza y de informalidad.

Además Latinoamérica es la región más desigual del mundo; el único hemisferio cuyo coeficiente del Gini, que mide la desigualdad, se encuentra alrededor del 0.5%; un rango de muy alta desigualdad.

Esta situación explica, señaló Gurría, explica las recientes movilizaciones y las tensiones sociales en muchos países de la región y también refleja la erosión de la confianza en las instituciones públicas, en los partidos políticos, en la democracia misma. Por ejemplo, menos del 40% de los latinoamericanos están satisfechos con el funcionamiento de su democracia.

Por estas razones a los países de América Latina les urge echar a andar una nueva ola de reformas estructurales que le permitan aumentar su productividad, mejorar su competitividad y construir economías más incluyentes y sustentables , dijo Gurría.

Por su parte, Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de la CEPAL, señaló que para satisfacer la demanda de personal especializado se requiere facilitar un cambio estructural mediante la diversificación de la estructura de producción hacia sectores con conocimientos especializados.

Señaló que sin esta reestructuración a nivel de producción faltaría un eslabón en la cadena que vincula a la educación, la productividad y la innovación.

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