Economistas del Fondo Monetario Internacional (FMI) reconocen que un país puede tratar de influir en su tasa de cambio en los mercados para luchar contra la especulación, según un informe divulgado por la institución.

El estudio, titulado "dos objetivos, dos instrumentos: políticas monetarias y de cambio en las economías emergentes", está firmado por tres economistas del Fondo, y analiza 14 casos, entre ellos Brasil, un país que durante años ha defendido su política agresiva de defensa del real.

"Cuando la tasa de cambio se aparta claramente de (los índices) fundamentales, el banco central está sometido claramente a presiones para actuar", explicó el texto.

"Rehusar obstinadamente el problema y la necesidad de ajustar su propia política puede dañar la credibilidad de esa política, puesto que la opinión pública se da cuenta que una actitud de ese tipo no es soportable", añadieron los economistas.

Corea del Sur o Hungría son otros países que, como Brasil, están dispuestos a intervenir activamente en los mercados cambiarios. Otros, como México, decidieron abandonar esa política y dejar flotar libremente su moneda tras varias crisis financieras.

Los estatutos del FMI prohíben a sus 187 miembros "manipular las tasas de cambio o el sistema monetario internacional para impedir el ajuste efectivo de las balanzas de pagos o para asegurarse ventajas competitivas desiguales respecto a otros Estados miembros".

Brasil rechaza publicar el informe anual elaborado por el Fondo sobre su economía, en parte a causa de desacuerdos sobre este tema.