En el primer trimestre del año, la economía mexicana presentó una expansión real de 2.3% en comparación con el mismo periodo del 2017, informó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Esta cifra quedó ligeramente por debajo de la estimación oportuna que realizó el Inegi, a finales de abril, en donde la variación anual fue de 2.4 por ciento.

No obstante, la tasa de crecimiento del primer trimestre resultó mayor que la del último trimestre del año pasado, cuando la economía se expandió 1.6% anual.

El peor dato para un cierre de sexenio

Se trata del crecimiento más bajo registrado en un último año de gobierno para un primer trimestre y queda enterrada la posibilidad de crecer 5% al cierre de la administracion.

Así en el primer trimestre de  1994, último año en la Presidencia de Carlos Salinas de Gortari, la economía creció 3.7% anual; en el mismo periodo del 2000, administración de Ernesto Zedillo Ponce de León, se expandió 4.3%; con Vicente Fox, en el 2012, el avance fue de 4.6%; mientras que en el 2012, con Felipe Calderón  Hinojosa la economía se elevó 3.7 por ciento.

Durante el primer trimestre, el sector que más se expandió fue el primario al registrar una variación de 5.2% anual.

“El sector agropecuario registró un alza de 5.2% contra 3.3% registrado en el 2017. Si bien el peso de dicha rama económica es bajo, sin su ritmo favorable el Producto Interno Bruto (PIB) del primer trimestre hubiera crecido 2.1%”, explicó Mariana Ramírez, analista de Ve por Más (BX+).

Por otro lado, las actividades secundarias presentaron un crecimiento modesto de 0.3% anual, explicó la analista de BX+, esto por los retrocesos que presenta la industria minera que, si bien son menores a los registrados en el 2017, hila 17 trimestres a la baja.

Por su parte, las actividades terciarias —conocidas como el sector servicios— tuvieron un crecimiento de 2.9% anual, en los primeros tres meses del año, mientras que en el primer trimestre del 2017 el crecimiento fue de 3.3 por ciento.

“La moderación en el ritmo de crecimiento podría estar explicado por los menores salarios reales, las mayores tasas de interés y la incertidumbre política y económica”, refirió Mariana Ramírez.

Joan Domene, analista de Invex, acotó que “la economía de México presenta un crecimiento firme debido a que el sector servicios, que concentra el grueso de la actividad económica, se mantiene como principal motor de crecimiento. Asimismo, el sector industrial se ha beneficiado de una mayor demanda externa y un ligero repunte de la construcción”, agregó el analista de Invex.

Respecto al trimestre anterior, el PIB registró un crecimiento de apenas 1.1%; tanto las actividades primarias como secundarias se expandieron 0.9%, mientras que las terciarias registraron un incremento de 1.1 por ciento, reportan las cifras del Inegi.

Mayor dinamismo, pero riesgos persisten

Si bien los analistas coincidieron en que, hacia los siguientes trimestres, la economía mexicana mostrará un mayor dinamismo, refirieron que los riesgos para ésta aún persisten ante la incertidumbre generada por la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y el proceso electoral mexicano.

En BX+, refirió Mariana Ramírez, mantienen el pronóstico de crecimiento del PIB para este año en un rango entre 2.0 y 2.5%; sin embargo, destacan no sólo el proceso de renegociación del TLCAN y las elecciones en México, sino también las medidas proteccionistas que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pueda tomar como riesgos para que la expansión sea menor.

Por su parte, Francisco Flores, economista de Banorte-Ixe, explicó que el mayor dinamismo de la economía en el segundo trimestre del año se dará, en primer lugar, porque se contabilizará el efecto calendario contrario, ya que el año pasado, la Semana Santa ocurrió en el segundo trimestre.

“Adicionalmente, menores niveles de inflación mejorarán las perspectivas sobre el poder adquisitivo de las familias lo que se podría traducir en un mayor dinamismo de las ventas minoristas. Respecto a la producción industrial, consideran las perspectivas positivas de actividad económica a nivel global, aunado a que esperan una divisa más depreciada —ante el TLCAN y el proceso electoral—, lo cual resultará en una mejoría en la demanda externa con su respectivo impacto positivo sobre el sector manufacturero”, acotó.

Además, refirió que el proceso electoral de este año ha detonado un mayor gasto en obra pública en las entidades federativas y municipios, lo cual le dará un mayor dinamismo a la actividad de construcción.

Sin embargo, ante la incertidumbre que existe respecto al dinamismo de la economía mexicana, el economista advirtió que se podría generar una desaceleración en los flujos de inversión privada destinada a la construcción.

Por otro lado, un análisis de Grupo Financiero Monex indicó que, ante un mayor dinamismo del comercio exterior y una depreciación del peso, las exportaciones se impulsarán y, por ende, la actividad fabril.

“Para el 2018, todavía existen riesgos que podrían afectar el desempeño de la actividad económica; no obstante, hacia el segundo semestre consideramos que empezarán a disiparse y concluiremos el año con un crecimiento de 2.3%”, explicó Monex en su análisis.

La Secretaría de Hacienda estima que en todo el 2018, el PIB se expandirá en un  rango de 2.0 a 3.0 por ciento.

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