La economía mexicana recibirá un empujoncito este año con el gasto que se ejercerá durante las campañas electorales.

El Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF) consideró que los recursos que dará el Instituto Federal Electoral (IFE) a los partidos se reflejarán en la economía y la generación de empleos.

El sector más beneficiado será el de servicios y de espectáculos. Esto aunado al presupuesto federal, que tendrá un mayor impacto en la segunda mitad del año, cuando hayan pasado las elecciones.

Habrá un elemento adicional con los recursos que se destinen a la sequía y la inseguridad pública.

El vicepresidente de Estudios Económicos, Mario Rodarte, dijo que la industria del plástico, imprenta, mensajería y alojamiento se beneficiarán. Incluso serán muy requeridos los mariachis y tríos para amenizar los eventos. Ernesto O’Farrill afirmó que ese tipo de gasto tendrá un efecto multiplicador sobre la economía que se concentrará entre abril y junio.

Se tendrá un motor adicional con el gasto estatal en inversión, aunque la economía externa será el detonador por la gradual mejoría como lo refleja el indicador de confianza del Instituto Mexicano de Contadores Públicos.

HABRÁ MENOS CRECIMIENTO

Por otra parte, el Centro de Investigación en Economía y Negocios (CIEN) del Tec de Monterrey pronosticó un crecimiento en el Producto Interno Bruto (PIB) de 2.5% en el 2012; un punto por debajo de la meta del gobierno federal.

De acuerdo con el estudio Una agenda mínima para México , elaborado por el CIEN, las previsiones que ha hecho la administración calderonista están sujetas a condiciones externas, específicamente el mercado estadounidense, toda vez que si bien la economía mexicana se ha desenvuelto bien, falta por resolverse un panorama de mayor estabilidad.

José Luis de La Cruz, director del CIEN, detalló que durante el 2011 se registraron crecimientos en ventas y servicios al menudeo en las industrias de ferretería (5.5%), papelería y esparcimiento (5.2%), tiendas de autoservicio y departamentales (4.7%), vehículos (4.2) y de textiles (3.8%); sin embargo, el ramo de enseres domésticos registró una variación negativa con respecto al 2010 de 1.2%, seguido de alimentos bebidas con una caída de 0.8 por ciento.

Debido a que el mexicano promedio destina 55% de sus ingresos para alimentos y bebidas, esta baja en el gasto de los hogares incide en un débil consumo interno. Además, los principales motores de la economía, los sectores de construcción y maquila con crecimientos hasta enero de este año de 4.8 y 5.6%, no hacen suponer un crecimiento muy pronunciado en el PIB.