La economía mexicana está preparada para realizar una transición de gobierno de manera tersa, exitosa y ordenada, indicó José Antonio González Anaya, titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).

“Estamos preparados para lo que venga en los siguientes días. Vamos a enfocarnos en tener una transición tersa, exitosa y ordenada”, declaró el funcionario público.

Tras emitir su voto en el sur de la ciudad, el secretario de Hacienda enfatizó que la economía se encuentra sólida y preparada para el cambio de gobierno, sin importar quién llegue a la silla presidencial.

“La economía mexicana está sólida. Hemos venido trabajando no sólo en los últimos meses, sino en los últimos años para que México tenga esta economía sólida”, dijo González Anaya.

Agregó que han estado en contacto con el Banco de México para trabajar y ver cómo sucede el proceso electoral y los resultados de éste. En este sentido, recordó que en los gobiernos de Vicente Fox (2000), Felipe Calderón (2006) y Enrique Peña Nieto (2012) las transiciones se hicieron de manera ordenada.

En línea con lo anterior, el titular de la SHCP confió en que esta jornada electoral se llevaría a cabo en paz, que resulte en un gran ejercicio democrático para el país.

En lo que se refiere a la incertidumbre que reinó en los mercados en la víspera del proceso electoral, González Anaya explicó que es algo muy normal de las propias elecciones.

“Desde que llegamos a la Secretaría de Hacienda hablamos de que las elecciones, por definición, traen incertidumbre porque no sabemos el resultado. Los mercados han venido reaccionando, para arriba y para abajo, pero lo que hemos visto es que la variables se han ajustado”, destacó.

No obstante, expresó que en la Secretaría de Hacienda se seguirá de cerca el comportamiento de los mercados tras conocer al ganador.

Por otro lado, González Anaya destacó que uno de los principales retos para Hacienda es la creación del Paquete Económico para el 2019, el cual se hará con un equipo conformado por el gobierno actual y otro nuevo equipo, resultado de quien gane en estas elecciones.

El secretario de Hacienda emitió su voto en la colonia Progreso, Tizapán, por el rumbo de San Ángel, en la sección 3472, en compañía de su familia.

¿Cómo quedan las finanzas públicas?

Al inicio del sexenio de Enrique Peña Nieto, la deuda pública medida a través del Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público (SHRFSP) se ubicó en 5.8 billones de pesos, mientras que el año pasado alcanzó 10.3 billones.

Como porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB), en el 2012 el SHRFSP representaba 37.2%, en el 2013 aumentó a 40%, en el 2014 se elevó a 42.6%, en el 2015 se ubicó en 46.6%, en el 2016 alcanzó 48.7% y el año pasado, la deuda se logró reducir a 46.2% del PIB.

Si bien se redujo el endeudamiento en el 2017, la deuda creció en más de 10 puntos porcentuales del PIB en el sexenio.

Para este año, la Secretaría de Hacienda estima que la deuda pública equivalga a 46.1% del PIB.

En la parte del gasto, expertos han señalado que existe poco margen de maniobra, ya que más de 50% de éste está comprometido al pago de participaciones, pensiones y el costo financiero de la deuda.

De acuerdo con el Presupuesto de Egresos de este año, de 5.2 billones de pesos que el gobierno prevé gastar, 1.4 billones se destinarán al gasto no programable —pagos de la deuda, participaciones y adeudos fiscales— y 793,734 millones de pesos al pago de pensiones.

En lo que se refiere a los ingresos tributarios, la reforma hacendaria que implementó Peña Nieto logró incrementar 56.9%, en términos reales, la recaudación del gobierno a través del pago de impuestos; sin embargo, el esquema fiscal aún queda a deber.

Durante el primer año de gobierno se obtuvieron ingresos tributarios por 1.5 billones de pesos, mientras que en el 2017 el gobierno recaudó 2.8 billones de pesos.

En este sentido, en el 2013 la recaudación de impuestos creció 14.5% real; en el 2014, con la implementación de la reforma fiscal, aumentó 11.3%; en el 2015 tuvieron un aumento de 27.2%, la tasa de crecimiento más alta de la que se tiene registro; en el 2016 incrementaron en 11.9%, mientras que el año pasado mostraron una disminución de 0.9 por ciento.

Como porcentaje del PIB, México queda por debajo del promedio de recaudación de los países miembros de la OCDE, ya que los impuestos representan 17.2% del PIB, mientras que en la organización el promedio es de 23.1 por ciento.

Especialistas y organizaciones han indicado que si bien el esquema fiscal actual cumple en lo recaudatorio, éste queda a deber y recomiendan implementar una reforma fiscal en la siguiente administración. Entre los pendientes de este gobierno se encuentran la incorporación de la economía informal al sistema tributario, un esquema fiscal más competitivo y atractivo para empresas, así como más justo y equitativo.