La economía mexicana podría enfrentar un entorno mundial menos favorable a la recuperación y por ello Barclays Capital (BarCap) revisó a la baja su expectativa de crecimiento de 5.5 a 5 por ciento.

De acuerdo con la economista de BarCap, Jimena Zúñiga, la desaceleración que están percibiendo en la actividad de Estados Unidos podría transmitirse a los sectores productivos del país que en el primer semestre del año fueron motores de la recuperación. Es decir, automotriz, comercio y turismo.

Esta desaceleración de los pedidos externos y de las visitas de turistas al país, precisa la analista, se sumará a una demanda interna que aún no ha terminado de consolidarse .

Y anticipa que mientras no se fortalezca la confianza del consumidor interno, no se podrá hablar de una recuperación en marcha y creciente.

Espejo de la recuperación

Para los economistas de JP Morgan, la dinámica de la recuperación económica mexicana es el espejo de la cronología de la crisis sufrida entre el 2008 y el 2009 .

Es decir, se está percibiendo un rebote de los sectores que sufrieron importantes deterioros a causa de la caída en la demanda mundial y del impacto que tuvo la suspensión de actividades productivas internas, para contener el contagio de la influenza AH1N1.

Así, en donde hubo significativas bajas se están viendo importantes rebotes, como son la producción total, la pérdida considerable de empleos y el debilitamiento de la demanda interna.

Ello porque se parte de una base de comparación baja. Para la correduría, la expectativa del PIB se mantiene en 4.5% para este año.

Escasez petrolera

Aparte, en una nota emitida a inversionistas, el Deutsche Bank (DB) destacó que la economía mexicana está sufriendo ya la limitada capacidad de las autoridades para estimular a la actividad productiva.

Esto por la escasez de inversiones en la industria petrolera. Además, como la producción del petróleo ha bajado de manera importante, la probabilidad de que México se vuelva un importador de petróleo es mayor.

Bajo este entorno, el DB proyecta que el PIB para México cerrará este año en 4 por ciento.

Pero la desaceleración en EU no es una evidencia concluyente de que estamos en vísperas de una nueva recesión, esgrimen analistas internacionales.

Tras conocerse la tasa de desocupación de EU, de 9.5% en junio, comenzó a surgir la preocupación sobre la posibilidad de que aquella economía está riesgo de una segunda caída en su actividad.

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