A finales del 2013 y principios del 2014, la actividad económica de México se desaceleró, principalmente por factores de naturaleza temporal; para el segundo y tercer trimestre del año registró un mayor dinamismo, como resultado de la evolución positiva de la demanda externa, así como de una débil mejoría de la interna. Aunque aún se percibe un panorama endeble.

En el primer mes del último tercio del 2014, el Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) aumentó 2.7% a tasa anual desestacionalizada, que representó el mayor crecimiento en seis meses, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

Este crecimiento de la variable que da seguimiento a la evolución del sector real de la economía, en el corto plazo, se debió al ascenso, con ajuste estacionario, en construcción, comercio, industrias manufactureras y algunos servicios; sólo agricultura y minería se contrajeron.

Durante el décimo mes del año, las actividades terciarias presentaron una variación anual de 3.0%, cuando el periodo previo se elevó 2.2%; esta dinámica correspondió, fundamentalmente, a la conducta de aceleración en comercio (pasó de 3.4 a 5.0% en el mes de referencia); servicios de alojamiento temporal y de preparación de alimentos y bebidas (1.3 a 4.4%); actividades legislativas, gubernamentales, de impartición de justicia y de organismos internacionales y extraterritoriales (0.9 a 3.7%); servicios financieros y de seguros, así como servicios inmobiliarios y de alquiler de bienes muebles e intangibles (1.9 a 2.6 por ciento).

Mientras las actividades secundarias aumentaron 2.2%, mayor en 0.1 puntos porcentuales respecto a septiembre pasado; destacan los resultados mixtos de sus componentes. Por un lado, la construcción continúa en expansión al exhibir una tasa anual de 6.0%, que significó el nivel más alto en 75 meses y el quinto incremento consecutivo.

En sentido opuesto se encuentra la minería, que con su caída de 5.0% en octubre del 2014 prolongó a 7 meses su estancia en terrenos negativos; este desplome es el más pronunciado desde noviembre del 2009 (5.2 por ciento).

El conjunto de las industrias manufactureras, como motor industrial del país, ostentó un ascenso de 3.5%, liderado por el sector automotriz; en relación al periodo anterior, esta variación fue mayor en 0.1 puntos porcentuales.

La agricultura, con una participación alrededor de 3.0% de la producción nacional, rompió su ritmo de ocho crecimientos al hilo, al transitar de una tasa anual de 8.0% en septiembre a -2.0% en el antepenúltimo mes del año.

Sin ajuste

En comparaciones anuales y sin ajuste estacionario, el IGAE se incrementó 2.5% en términos reales en octubre, frente a 3.0% en el mes previo.

Las actividades primarias mostraron una disminución de 1.9%, resultado de la reducción registrada en la agricultura, donde se reportó una menor producción de cultivos como maíz y sorgo en grano, aguacate, alfalfa verde, manzana, nuez y papa.

Las secundarias aumentaron 2.1% a tasa anual por las alzas observadas en equipo de transporte; edificación; equipo de computación, comunicación, medición y de otros equipos, componentes y accesorios electrónicos; accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía eléctrica; productos metálicos; trabajos especializados para la construcción, y productos a base de minerales no metálicos, entre otros.

En las terciarias se obtuvo un crecimiento anual de 3.0%, como consecuencia del desempeño favorable del comercio; servicios inmobiliarios; actividades bursátiles, cambiarias y de inversión financiera; servicios profesionales, científicos y técnicos; autotransporte de carga; servicios de alojamiento temporal; servicios educativos, y transporte aéreo, fundamentalmente.

rodrigo.rosales@eleconomista.mx