La economía de Estados Unidos registró un crecimiento anual de 3.5% en el tercer trimestre del año, superior a la estimación original, gracias a un aumento en el gasto de los consumidores y un fuerte incremento en las exportaciones de soya, informó el Departamento de Comercio, en su tercera estimación del PIB.

Se trata de un aumento de tres décimas de punto porcentual durante un periodo en que la atención nacional estuvo centrada en gran parte en las campañas presidenciales hacia las elecciones del 8 de noviembre.

El crecimiento fue el más veloz desde el tercer trimestre de 2014 y se presentó tras el anémico ritmo de 1.4 % del segundo trimestre.

Tanto Donald Trump, quien resultara presidente electo, como Hillary Clinton su contrincante, hicieron campaña con la promesa de crear más empleos reformando la política de libre comercio de Estados Unidos, incluidos sus acuerdos comerciales.

La tercera revisión del Producto Interno Bruto reflejó un incremento en indicadores como la inversión no residencial, el gasto de los gobiernos estatales y locales, y el consumo personal, considerado el principal motor de la economía estadunidense.

Aunque las tres categorías mostraron alzas, el Departamento de Comercio sostuvo que el panorama general de crecimiento económico sigue siendo el mismo .

Janet Yellen, la presidenta de la Reserva Federal, reconoció la semana pasada la existencia de considerable incertidumbre por las próximas políticas económicas de Trump y advirtió la importancia de mantener ciertas regulaciones financieras.

En su primera reunión después de las elecciones, el Comité de Mercado Abierto del banco central elevó la tasa de fondos federales a un nivel de 0.50 a 0.75%, la primera del 2016 y la segunda desde la Gran Recesión.