Estados Unidos emitió una reglamentación para restringir los préstamos inmobiliarios de alto riesgo que provocaron el colapso financiero mundial y llevaron a millones de personas a perder sus hogares.

La Oficina para la Protección Financiera del Consumidor (CFPB, por sus siglas en inglés) desarrolló las normas para prohibir que los prestamistas otorguen créditos a compradores que carecen de capacidad para devolverlos.

La reglamentación endurece los requerimientos de documentación y la relación entre salario y monto prestado. Esta normativa también restringe los aplazamientos para los deudores y protege a los prestamistas en caso de mora.

Ambos factores contribuyeron a la crisis del sector inmobiliario de 2006, que provocó millones de desahucios y que casi desemboca en un colapso del sistema financiero estadounidense.

El gobierno de Estados Unidos intervino con millonarios rescates a instituciones de gran envergadura, consideradas de riesgo para la estabilidad del sistema.