El BCE cumplió el guión previsto al anunciar el mantenimiento de los tipos en el 1%. En la rueda de prensa posterior, el presidente, Mario Draghi, reconoció que la decisión no se tomó de forma unánime, sino que "algunos de los miembros querían un recorte de tipos".

Draghi anunció que la entidad garantizará liquidez limitada durante "tanto tiempo como sea preciso", si bien las inyecciones de liquidez serán a plazos cortos, son "no convencionales" y no serán "infinitas".

Los analistas esperaban que la autoridad monetaria europea dejara los tipos de interés este mes como estaban, aunque sí piensan que podría dejar la puerta abierta a un recorte en la reunión de julio. De ese modo, Draghi puede guardarse un as en la manga a la espera de ver la evolución de la economía europea en el mes de junio.

Durante su comparecencia ante la prensa, Draghi no eludió las cuestiones sobre la posible petición de fondos europeos para recapitalizar la banca española. "No es el papel del BCE presionar a los gobiernos", explicó; "es su decisión si quieren a acudir o no al Mecanismo de Estabilidad Europeo".

Con todo, el presidente del BCE deslizó una recomendación para Madrid: esperar a conocer los análisis sobre la situación del sector financiero. "El informe del Fondo Monetario Internacional estará listo el viernes, y después llegarán las valoraciones independientes de las empresas contratadas por el Gobierno español. Cualquier decisión sobre el Mecanismo de Estabilidad Financiera debe basarse en un análisis realista de las necesidades de recapitalización, y del dinero disponible" para afrontarlas antes de pedir ayuda.

Draghi dejó claro que la regulación actual del Mecanismo Europeo de Estabilidad no le permite recapitalizar bancos salvo de forma indirecta a través de los Estados. Sin embargo, dejó abierta la puerta a una reforma del fondo para cambiar su naturaleza. "Eso permitiría recapitalizar sin elevar la deuda estatal, pero también convertiría al fondo en propietario de acciones. Debemos preguntarnos si queremos eso o no", razonó.

En todo caso, el presidente del BCE rechazó que los rescates directos a los bancos supongan una pérdida de la "condicionalidad", es decir, que no puedan ofrecerse a cambio de la adopción de medidas de contrapartida por parte de los rescatados. "Eso no es cierto; se podría mantener la condicionalidad respecto a los bancos, al sector financiero o incluso a los gobiernos".

RIESGOS PARA EL CRECIMIENTO

El presidente del BCE señaló en su comparecencia un agravamiento de los riesgos a la baja para el crecimiento europeo. A su juicio, la tensiones existentes en varios mercados podrían contagiarse a la economía real, al tiempo que no se descartan subidas de precios en las materias primas.

Draghi reconoció que los "enormes esfuerzos" que están haciendo países como España, Italia, Portugal o Irlanda pueden no tener un efecto en el crecimiento a corto plazo. Pero el jefe de la autoridad monetaria sugirió que "los beneficios" de estas medidas podrían ser más perceptibles "si se clarifica dónde va a estar la eurozona en cinco o 10 años", instando a los líderes políticos a que den pasos adelante "hacia un objetivo" claro.

Las proyecciones económicas del BCE en el mes de junio quedan en un crecimiento del PIB de entre el -0.5% y el 0.3%, para 2012, y de entre el 0% y el 2%, para el año que viene, lo que supone recortar la orquilla en dos décimas en su parte alta respecto a las previsiones de hace tres meses.

En cuanto a los precios, el organismo emisor considera que la inflación "en el horizonte relevante" coincide con la estabilidad de precios, es decir, ligeramente inferior al 2 por ciento. El BCE cree que la energía y los impuestos indirectos mantendrán el IPC armonizado por encima del 2% durante todo el ejercicio, aunque en 2013 sus previsiones lo sitúan entre el 1% y el 2.2 por ciento.

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RDS