El presidente del BCE, Mario Draghi, ha valorado las dos inyecciones de liquidez de diciembre y febrero como "un éxito incuestionable". Draghi no ha querido cerrar la puerta a una tercera ronda, pero no se ha mostrado particularmente favorable. "Vemos signos de retorno de la confianza en el mercado financiero (...). Las subastas han eliminado riesgos de liquidez y ahora la pelota está en el tejado de los Gobiernos y los bancos para apoyar la reactivación de la economía, especialmente en el lado de los bancos", afirmó la máxima autoridad del banco central.

Ha justificado las dos mega subastas de liquidez al apuntar que, primera vez en la historia del euro, se habían sucedió dos meses de caídas en el volumen de prestamos concedidos. Ante la pregunta de si la entidad tiene ya resultados, es decir, si le consta que los bancos están aumentando los prestamos a la economía real, el presidente del BCE ha respondido que "aún es pronto" pero que los datos provisionales, "muestran un ligero aumento".

En todo caso, Draghi ha reconocido que las inyecciones de liquidez han tenido unos efectos "muy poderosos, pero a la vez muy complejos que habrá que estudiar cuidadosamente". Los bancos españoles e italianos han sido los principales prestamistas en la ventanilla del BCE. A su vez, con el dinero barato del BCE (1%) estos mismos bancos han acudido a las recientes emisiones del Tesoro de sus respectivos Estados, aliviando la presión sobre en el mercado de deuda pública, pero también sacando jugosas contrapartidas en el llamado carry trade.

El responsable del BCE insistió en el papel que ahora deben jugar los Gobiernos y las entidades financieras. "El mercado interbancario estaba cerrado y ahora está abierto (...). Pero la política monetaria no puede hacerlo todo. Los Gobiernos deben llevar a cabo las reformas estructurales y la consolidación fiscal; los bancos han de fortalecer sus balances", explicó Draghi.

Draghi, aunque revisado a la baja las previsiones de crecimiento (ahora prevé una caída del 0.5%), asegura que los datos de actividad recabados desde febrero "confirman la recuperación" de la actividad. El BCE prevé un estancamiento del PIB en 2013, lo que en la práctica supone una mejora. En el lado de los riesgos, Draghi aviso sobre la presión inflacionaria, sobre todo por los precios del petróleo y la subida de los impuestos indirectos. La consecuencia será que la inflación se mantenga por encima del 2% todo el año.

Entre los factores principales para la presión inflacionaria destacan la posibilidad de que el petróleo termine siendo más caro de lo esperado, el riesgo de incrementos en los impuestos y en los precios de servicios que están administrados por los Gobiernos. En estas circunstancias, el BCE ha decidido mantener los tipos en el 1 por ciento.

Desde la llegada de Mario Draghi a la presidencia del organismo emisor el mercado ha sido testigo de dos rebajas consecutivas de los tipos de interés que han supuesto un cambio de dirección en la política monetaria de la eurozona. Sin embargo, desde diciembre las medidas anunciadas para inyectar liquidez a un sistema al borde del colapso han pasado a ser las grandes protagonistas, dejando en un segundo plano el precio del dinero.

La autoridad monetaria aseguró que no hay plan B para una eventual salida del euro de Grecia. "Tener un plan B sería reconocer una derrota de antemano", afirmó Draghi en la conferencia.

Esta tercera reunión del año se encuentran rodea de un clima de gran incertidumbre. A lo datos de crecimiento del cuarto trimestre, que como era de esperar cayó un 0.3%, se suman también las malas previsiones previstas por la Comisión Europea para 2012. Draghi ha anunciado un empeoramiento de los pronósticos anunciados por Olli Rehn: la economía de zona euro caerá un 0.5% en el conjunto del año, confirmando así la recesión.

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